•   WASHINGTON / AFP  |
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La visita del presidente mexicano Felipe Calderón a Washington, hoy miércoles y mañana jueves, coincide con el debate sobre la política antinarcóticos estadounidense en América Latina en los próximos años.


Calderón será recibido por el presidente Barack Obama el jueves, una cita previsiblemente dominada por el asesinato del agente estadounidense Jaime Zapata, en México, hace dos semanas.


Pero el reto de fondo, no solamente para México, sino para Colombia y América Central, son los recortes presupuestarios en Estados Unidos y su impacto en la orientación de los programas antinarcóticos. Calderón tiene previsto reunirse con el jefe de la mayoría republicana en la Cámara de Representantes, John Boehner, después de su encuentro con Obama.


A lo largo de una década, el Plan Colombia y la Iniciativa Mérida han representado en conjunto más de 7,000 millones de dólares de gasto para Washington.


“No hay duda de que hay mucha más presión sobre el presupuesto de ayuda exterior, como sobre el resto del presupuesto”, explicó la número dos del Departamento de Estado para América Latina, Roberta Jacobson, el lunes en el Centro Nixon de Washington. “Tenemos que asegurarnos de que todos nuestros programas son eficientes y efectivos”, añadió. El Plan Colombia, en vigor desde 2000, se acerca a su ocaso como un programa de simple ayuda militar.


Las reducciones en la cooperación para Bogotá han sido regulares desde 2008, y del promedio de 800 millones de dólares anuales de mediados de la década se ha pasado a aproximadamente la mitad de esa cifra en 2010. En cuanto a la Iniciativa Mérida, México recibirá previsiblemente menos ayuda el año que viene, unos 282 millones de dólares según el borrador de presupuesto del gobierno Obama.


México ha recibido ya el grueso de la cooperación en los últimos tres años, en forma de ocho helicópteros Bell. “El Congreso estadounidense destinó 1,500 millones de dólares desde que Mérida arrancó en el año fiscal 2008”, recordó el martes la secretaria de Estado, Hillary Clinton, en una comparecencia ante el Congreso. “Para finales de 2011 esperamos haber gastado más de la mitad de esos fondos”, añadió.


La Iniciativa Mérida debe ser reevaluada a partir de este año, y Clinton ya adelantó que en su opinión lo más útil era proveer entrenamiento a las fuerzas mexicanas.


El debate no es fácil porque, por un lado, están los recortes presupuestarios que exigen los republicanos. Por otro, están las demandas urgentes de ayuda de los países centroamericanos, que se ven desbordados por la oleada de violencia, debido precisamente a la presión contra los carteles en México.


Estados Unidos desgajó de la Iniciativa Mérida un programa específico de cooperación para América Central con un presupuesto mucho más modesto, del orden de 100 millones de dólares anuales.


Funcionarios estadounidenses y el propio gobierno colombiano vienen apuntando desde hace semanas a una mayor cooperación en la región.


Paralelamente, los gobiernos centroamericanos están ultimando su propio plan para presentarlo a países e instituciones donantes en junio.


Estados Unidos no tiene la intención de aumentar su ayuda a esos países, sino más bien de reorientar su gasto propio y buscar la cooperación de otros donantes, ratificó Jacobson.


“Hay una gran cantidad de ayuda exterior en América Latina, sobre todo en esta región, y necesitamos sentirnos seguros sobre lo que está haciendo todo el mundo”, explicó Jacobson.


Estados Unidos quiere compartir el fardo de la cooperación con otros donantes como la Unión Europea, advirtió Jacobson, lo que marcará decisivamente la conferencia de junio en Guatemala.