•   BOGOTÁ / AFP  |
  •  |
  •  |

Diversificación de la producción, violencia y conquista de nuevos mercados: a lo largo de 2010 el narcotráfico siguió extendiendo sus tentáculos en toda América Latina, donde el consumo también se ha vuelto fuente de preocupación, según un informe de Naciones Unidas.

El informe publicado este miércoles por la Junta Internacional de Fiscalización de estupefacientes (Jife), una agencia de la ONU, trae alertas para todos: desde México, pasando por América Central, hasta el Cono Sur, que antes parecía ajeno al problema.

En México, una vez más, la Jife deploró la violencia desatada por los cárteles, que se han cobrado más de 28,000 vidas desde 2006. Por ese país sigue transitando 90% de la cocaína consumida por aproximadamente 4.8 millones de estadounidenses y gran parte del cannabis.

También de México proviene la mayor parte de las metanfetaminas y opiáceos consumidos en Estados Unidos y se reporta un incremento del cultivo de Amapola.

Pese a la lucha frontal contra los narcotraficantes, “la corrupción sigue siendo un grave problema en ese país, donde siguen habiendo fuertes lazos entre los cárteles de la droga y algunas autoridades encargadas de hacer cumplir la ley”, según el texto.

Además, el narcotráfico ha extendido sus redes en América Central, aliándose a las maras (bandas delictivas), “cuya expansión toca ya a cinco o seis países de esta región”, según Camilo Uribe, relator de la Jife.

Aliados de las maras
En esta “zona de tránsito para el contrabando de drogas ilícitas a gran escala”, también acecha la corrupción, alertó la Jife, destacando que “el valor en la calle de todas las drogas (...) supera el de la economía legítima”.

Para los centroamericanos, las frías estadísticas se traducen a diario en sangre, en los llamados países del “triángulo norte” (El Salvador, Guatemala y Honduras) la tasa de asesinatos es “la más elevada del mundo”, recordó el informe.

Sobre Venezuela, se destaca que es “uno de los principales países de origen de las remesas de cocaína incautadas en Europa occidental”, al que ahora se empiezan a sumar Brasil, Ecuador y Surinam.  Colombia es aún “el mayor productor de cocaína en el mundo”, con 410 toneladas en 2009, que equivalen a más del 30% del total mundial, estimado por la ONU en entre 842 y 1,111 toneladas anuales.

Esta droga se sigue produciendo en gran parte de las selvas de Colombia, donde los grupos armados la usan para financiarse.


Colombia fuera de lista negra
No obstante, como una “voz de aliento” a sus esfuerzos, Colombia, que hace una década producía cerca de 700 toneladas anuales de cocaína, fue sacada de la lista negra de generadores del narcotráfico, en la que permanecen unos veinte estados.

Pero las buenas noticias en Colombia trajeron malas nuevas a Perú y Bolivia, ya que los narcotraficantes extendieron los cultivos de hoja de coca en esos dos estados andinos, donde las cantidades aumentaron por cuarto año consecutivo.
En 2009, en Perú se registraron sembrados de 59,000 hectáreas de hoja de coca; en Bolivia, 30,900 y en Colombia entre 67,000 y 68,000.

Lo preocupante, según Uribe, es que el fenómeno también tiene consecuencias en el Cono Sur. “Se ha incrementado el tráfico y el consumo de drogas en países como Argentina, Chile, Uruguay y Paraguay”, dijo.

En éstos “ingresa pasta base de cocaína procedente de países andinos, principalmente de Bolivia por la cercanía”. Por eso, en Argentina ya se procesa el clorhidrato de cocaína y se han destruido unos 270 laboratorios.

De allí un “gravísimo problema de salud pública, con el consumo de pasta básica de cocaína, que se está generalizando a la totalidad del Cono Sur”.

Y según la Jife, para América Latina y el mundo, ya acecha otro peligro, que toma la forma de simples píldoras: “en los próximos veinte años, todo el tema de drogas estará orientado a drogas sintéticas y medicamentos derivados”, ya que son más fáciles de producir, pero igual de dañinas, alertó Uribe.