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  • AFP

El presidente boliviano, Evo Morales, ratificó que la agencia antinarcóticos estadounidense DEA no volverá a operar en su país, en coincidencia con afirmaciones de Estados Unidos de que Bolivia y Venezuela han "fracasado manifiestamente" en la lucha contra el narcotráfico.

Un informe que el Departamento de Estado envió este jueves al Congreso estadounidense señaló que "tanto Venezuela como Bolivia han fracasado manifiestamente en cumplir los compromisos internacionales de control de narcóticos". Sin aludir directamente al reporte, Morales dijo que su país combate el tráfico de drogas "casi sin ninguna cooperación (internacional) porque la cooperación con fines de carácter político va reduciendo". "No interesa eso, aquí el gobierno y, por tanto el gobierno boliviano, hace esfuerzos de combatir el narcotráfico", señaló en una ceremonia pública de ascenso de militares.

La cooperación norteamericana fue reducida de 20 millones a 10 millones de dólares en 2012. Esa línea de ayuda viene disminuyendo desde 2006, año en que asumió Evo Morales. En el primer año de gobierno de Morales, la ayuda estadounidense bordeaba los 80 millones de dólares, de los que USD 42 millones iban directamente al combate contra las drogas.

Respecto a la reducción del cultivo de coca, cuestionada por un informe de la Junta internacional de fiscalización de estupefacientes (Jife), una agencia de la ONU, Morales señaló que "por primera vez ya estamos sobre mil hectáreas (destruidas, cuando) el año pasado recién estuvimos empezando en febrero".

La Jife le reprocha a Bolivia que haya dejado aumentar por cuarto año consecutivo la superficie total de cultivo ilícito de coca llegando en 2010 a 30.900 hectáreas, a pesar de que ese año destruyó casi 7.000 hectáreas de coca.

Frente a las críticas por la expulsión de la DEA en 2008 por razones políticas, Morales hizo un largo alegato. "Lamentablemente desde Estados Unidos, desde los distintos gobiernos, el narcotráfico es (usado) como instrumento de control político de Latinoamérica y del mundo, detrás de la lucha contra el narcotráfico hay intereses de carácter geopolítico", explicó este jueves.

El Departamento de Estado había considerado que la "capacidad" de Bolivia de "identificar, investigar y desmantelar las organizaciones narcotraficantes sigue estando considerablemente disminuida desde la expulsión del personal de la DEA" de Bolivia en 2008. "Quiero reafirmar: mientras sea presidente será respetada la dignidad y la soberanía del pueblo boliviano y la DEA no volverá a Bolivia, todo por la dignidad y la soberanía del pueblo boliviano", retrucó Morales.

Además "no vamos a permitir" su retorno, porque hay muchos ejemplos de la actuación de esa agencia en el país, señaló. "La DEA protegía, conocía esa gran industria de cocaína en (la región boliviana de) Huanchaca (en la década de los 80); desde ahí financiaba a los 'contras' en Nicaragua", ejemplificó.

Morales estimó también que el informe hizo alusión -aunque sin mencionarlo- a un reciente episodio en el que un general de policía, ex director de la oficina de lucha contra el narcotráfico de Bolivia, fue extraditado a Estados Unidos tras ser detenido en Panamá acusado de dar protección a traficantes. "Eso no significa que toda la institución de la policía está implicada en el narcotráfico ni todo el Estado. Claro, por razones políticas quieren tergiversar, quieren implicarla, lo harán, lo hicieron siempre", protestó.

La Paz y Washington discuten los términos de una agenda bilateral para normalizar sus relaciones seriamente afectadas desde 2008 con la expulsión recíproca de embajadores.