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Las brigadas del coronel Muamar Kahdafi lanzaron ayer una gran contraofensiva aérea, terrestre y marítima contra la principal línea defensiva de la oposición rebelde, situada en la localidad de Ras Lanuf, a 450 kilómetros de Bengasi, la capital rebelde, con un resultado todavía incierto.

Sin embargo, en el plano internacional el coronel Kadhafi va quedando más aislado porque Frnacia anunció que reconoce al Consejo Nacional Transitorio, CNT, como único representante del país libio, mientras todo hace indicar que Gran Bretaña hará lo mismo en las próximas horas.

En el terreno militar, un comandante revolucionario citado por el canal qatarí Al Yazira aseguró que el enclave petrolero de Ras Lanuf, a unos 450 kilómetros al este de Bengasi, principal bastión rebelde, había sido recuperado por las fuerzas del dictador, una información desmentida posteriormente por el vicepresidente del máximo órgano rebelde, Abdelhafiz Ghoga.

“No es cierto, es simplemente un bombardeo indiscriminado” dijo Ghoga, vicepresidente del Consejo Nacional Transitorio, antes de precisar que la zona atacada es “nuestro más importante frente defensivo”.
Sin embargo, el comandante rebelde citado por Al Yazira, reconoció que todos sus hombres estaban muertos o habían huido y que los milicianos se replegaban hacia Brega, a unos 200 kilómetros el este.
Según su versión, los intensos bombardeos aéreos acompañados de la artillería terrestre y marítima, cohetes, morteros y carros de combate, han doblegado la resistencia rebelde.

Ghoga explicó que el pequeño hospital de esa localidad ha sido desalojado para trasladar a los heridos a zonas más seguras, después de haber sido bombardeado por la aviación militar leal a Kadhafi.
También pidió a la comunidad internacional “que se tomen todas las medidas para proteger a los libios del genocidio y de los crímenes contra la humanidad”, cometidos por las fuerzas de Kadhafi.

EU acelera contactos con opositores
En tanto, Estados Unidos aceleró ayer los contactos con los rebeldes libios, tras anunciar que enviará ayuda humanitaria al este de Libia y que su secretaria de Estado, Hillary Clinton, se reunirá la próxima semana con la oposición al coronel Muamar Kadhafi.

Clinton informó en el Congreso que tiene previsto entrevistarse con miembros opositores libios durante el viaje que la llevará a Egipto y Túnez, su primer desplazamiento a estos países desde el inicio de las revueltas en el mundo árabe.

“Estamos reuniéndonos con la oposición de dentro y fuera de Libia. Me entrevistaré con ciertos opositores tanto en Estados Unidos como durante mi viaje la semana que viene, para discutir qué más pueden hacer Estados Unidos y otros países”, anunció, repitiendo que Kadhafi  debe abandonar el poder “sin retraso ni más violencia”.

El consejero para la Seguridad Nacional, Tom Donilon, explicó por su parte, que Estados Unidos enviará equipos de ayuda humanitaria al este de Libia, región controlada por la insurrección.

No obstante, Donilon señaló que esta decisión “no puede ser considerada, de modo alguno, como una intervención militar”.

Diplomáticos estadounidenses, entre los que se encuentra Gene Cretz, embajador en Libia, se han reunido ya con miembros del Consejo Nacional de la Transición (CNT) en El Cairo.

La administración Obama también ha establecido otros contactos, pero se niega a identificarlos.
Sin embargo, este jueves dio un paso gigante al revelar que ha establecido “contacto directo” con “todos los altos responsables” del CNT, con base en Bengasi (este).

“Nos coordinamos con la oposición, con el Consejo para ofrecer ayuda y determinar la mejor manera para apoyar sus aspiraciones”, declaró el portavoz del gobierno estadounidense, Jay Carney.
Francia se convirtió ayer jueves en el primer país que reconoce la legitimidad del CNT como único representante del pueblo libio.

Estados Unidos, dijo Carney, aguarda el “proceso de evaluación de estos grupos, del Consejo y de otras personas para saber cuál es su objetivo, a quién representan, cuáles son sus ideas y hacia dónde llevarán Libia después de Gadafi”.

En los combates, las fuerzas leales al líder libio ganaron el jueves terreno en su progresión hacia el este, dominado por los rebeldes.

Los responsables de inteligencia estadounidenses, interrogados por la comisión de Defensa del Senado, tomaron nota de este reajuste entre ambos lados después de las victorias iniciales de los sublevados, y temen que a partir de ahora Libia se divida.

El director nacional de inteligencia (DNI), James Clapper, que coordina la acción de 16 agencias estadounidenses y un presupuesto de 80.000 millones de dólares, estimó que con el tiempo el régimen de Kadhafi “ganará”.

Mientras, la administración Obama reiteró su apoyo a las revoluciones árabes, algo que Clinton se encargará de transmitir personalmente durante su gira.

Política de “tierra quemada”
Mientras, Gogha acusó al coronel libio de haberse embarcado en una política de “tierra quemada” y reveló que las fuerzas rebeldes habían tomado al menos treinta mercenarios como prisioneros, que han sido trasladados a Bengasi.

Pero también añadió que las tropas de Kadhafi habían hecho prisioneros, aunque no dio detalles y tampoco informó de las bajas que habían tenido los rebeldes en la ofensiva sobre Ras Lanuf.
La ofensiva, la mayor lanzada por las fuerzas fieles a Trípoli, provocó ya a primeras horas del día el caos entre las milicias rebeldes que controlan el enclave petrolero de Ras Lanuf.

Una de las portavoces de los rebeldes, Iman Bugaighis, subrayó a Efe que las fuerzas de Kadhafi bombardearon edificios residenciales en su ofensiva, en la que, según indicó, emplearon embarcaciones comerciales.

Bugaighis, que calificó la situación de muy grave, advirtió de que la actual ofensiva de las fuerzas del régimen libio podrían afectar el tráfico por el Mediterráneo y provocar una crisis humanitaria, así como una catástrofe medioambiental.

Asimismo, mostró su temor de que los bombardeos, que ya han afectado a instalaciones petroleras y oleoductos, puedan dañar los depósitos de crudo situados en la zona.

En este sentido, otra fuente rebelde que prefirió mantenerse en el anonimato, aseguró que sólo un puerto en el este del país en manos de los rebeldes, que no identificó, está exportando petróleo, después de que la zona de Ras Lanuf haya detenido la exportación como consecuencia de los combates, que se teme han causado numerosos muertos y heridos.

Los alrededores de Ras Lanuf han sido atacados desde el domingo pasado por tierra y por aire para forzar un repliegue de las tropas rebeldes, que tuvieron que librar duros combates para controlar Ben Yauad, 40 kilómetros al oeste.

“Éramos un grupo de 18 y todos murieron, excepto yo”, aseguró a Efe Faray Ali Hamad, un hombre de 35 años que se mueve ayudado de dos muletas y que declaró que fue herido durante unos enfrentamientos el martes, cuando su comando intentaba infiltrarse en territorio enemigo.

Relató que fueron bombardeados con artillería y que él logró escapar, aunque resultó herido, y que tuvo que caminar durante más de ocho horas hasta que encontró a quien pudo trasladarle a un hospital.

Con la vía del suero todavía colocada en la muñeca y pendiente de una operación en la cadera, por las heridas, asegura que quiere volver al frente, porque no le importa morir.