•   TOKIO/AGENCIAS  |
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El temor de un desastre nuclear que aseste un golpe letal a la tercera economía mundial provocó pánico en los mercados: la bolsa de Tokio llegó a caer un 14% durante la sesión, aunque al final limitó el derrumbe y cerró con pérdidas de 10.55%.

El nivel de radiación en las inmediaciones de Fukushima uno "ha aumentado en forma considerable", declaró el primer ministro, Naoto Kan. Su portavoz, Yukio Edano, precisó que los niveles de radiactividad alcanzados "pueden afectar la salud de los seres humanos”.

Las autoridades indicaron que también se detectó radiactividad en la zona de Tokio (a 250 km al sudoeste de la central), aunque en niveles que no suponen peligro para la salud.

La Autoridad Francesa de Seguridad Nuclear calificó el accidente en un nivel 6 (sobre una escala de 7), lo cual lo convierte en el segundo más grave de la historia del sector nuclear civil, superado sólo por el de Chernobyl (Ucrania) en 1986.

Nuevo incendio controlado
Un nuevo incendio que se declaró el miércoles por la mañana --ayer martes por la tarde para nuestros lectores en Nicaragua-- en el reactor cuatro de la central nuclear de Fukushima uno, situada a 250 km al noreste de Tokio, sin embargo, fue controlado, anunció la Agencia de Seguridad Nuclear japonesa.
El nuevo incendio se declaró un día después de que una explosión provocara un primer incendio y dañara el techo del edificio que alberga el reactor, anunció la prensa japonesa.

Un empleado de la compañía de electricidad confirmó que salió humo del edificio del reactor cuatro, explicó un portavoz de Tokyo Electric Power (Tepco).
Las pesadillas parecen encarnizarse con el archipiélago de Japón, donde volvió a registrarse un sismo de magnitud seis que estremeció los edificios de Tokio.

Población entrampada
En la ciudad de Fukushima, 80 kilómetros al noroeste de la central, "hay muchos niños enfermos, las farmacias están cerradas (...). Todos quieren irse, pero no hay gasolina" para los vehículos, contó por teléfono Kaoru Hashimoto, un ama de casa de 36 años que vive en esa localidad.

La primera explosión ocurrió poco después de las seis de la mañana, hora local (23:00 GMT del lunes), "hubo una gran explosión" en el reactor dos de la central Fukushima uno, informó la Tokyo Electric Power (Tepco), empresa operadora de la planta.

Otra explosión de hidrógeno provocó poco después un incendio en el reactor cuatro. El canciller japonés, Takeaki Matsumoto, indicó en París, donde participa en una reunión del G8, que el nivel de radiactividad provocado por ese incendio "podría afectar la salud" de la población.
La Organización Meteorológica Mundial (OMM) indicó que los vientos estaban alejando hacia el mar la amenaza de radiactividad, sin que ello tuviera "implicaciones" para otros países.

El desastre llevó a Alemania y a Rusia a ordenar un examen inmediato de la situación y las perspectivas de la energía nuclear. La canciller alemana, Angela Merkel, anunció el cierre inmediato por tres meses de los siete reactores en servicio antes de 1981.

Las autoridades niponas enfrentan, además, la crisis humanitaria provocada por el sismo y el tsunami.

El último balance policial de los desastres naturales es de 3,373 muertos, aunque fuentes oficiales afirman que más de 10,000 personas perecieron.
AIEA cree improbable otro Chernobyl

En Viena, el director general de la Agencia Internacional de Energía Atómica (AIEA), Yuyika Amano, juzgó muy improbable que la situación degenere en un nuevo Chernobyl.

Japón, sin embargo, pidió ayuda a la AIEA y a Estados Unidos para enfrentar la emergencia.

El comisario europeo de Energía, Günther Oettinger, habló de "apocalipsis", y estimó que las autoridades locales habían perdido, prácticamente, el control de la situación en Fukushima.

"Prácticamente, todo está fuera de control", agregó el comisario, afirmando "no excluir lo peor en las próximas horas y días" en Japón.

Los accidentes en Fukushima reavivaron los temores de los antinucleares en el mundo entero, y según el jefe de la Agencia Internacional de Energía (AIE), Nobuo Tanaka, ello corre el riesgo de retardar el desarrollo mundial de esta tecnología y de complicar su lucha contra el cambio climático.

Unas quinientas mil personas fueron evacuadas y muchas tuvieron que ser alojadas en centros de emergencia tras haberlo perdido todo con el paso del tsunami, una aterradora cortina de agua de 10 metros de altura que barrió el litoral noreste de la principal isla del país.

En Sendai, una ciudad arrasada, la destrucción fue total. En el aeropuerto local, trozos de avionetas sobresalían del barro entre restos de casas de playa arrastradas hasta allí por el oleaje.