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  • AFP

Los precios del petróleo se dispararon hoy en Nueva York y Londres, impulsados por nuevos hechos de violencia en el mundo árabe y las operaciones realizadas por las autoridades japonesas para evitar una catástrofe nuclear.

En el New York Mercantile Exchange (Nymex), el barril de West Texas Intermediate (designación del "light sweet crude" negociado en EU) para entrega en abril terminó en 101,42 dólares, en alza de 3,44 dólares en relación al cierre de miércoles.

En el Intercontinental Exchange de Londres, el barril de Brent del mar del Norte para entrega en mayo ganó 4,28 dólares a 114,90 dólares.

Los precios -que ya habían recuperado 80 centavos el miércoles- borraron totalmente la caída del martes. "El mercado estudia Medio Oriente, donde la situación no está resuelta, y la de Japón de muy cerca", constató Jason Schenker, de Prestige Economics.

Pero "no se percibe realmente un cambio importante en la dinámica del mercado que explique precisamente la evolución de los precios. Luego de varios días de baja de los mercados financieros, (este jueves) es un día de recuperación", subrayó.

Wall Street estaba también en neta alza este jueves hacia el final de la sesión, luego de tres días consecutivos de retroceso. Los inversores se tranquilizan al ver que las autoridades japonesas actúan para enfriar los reactores de la central de Fukushima.

El balance del sismo y tsunami que lo siguió el viernes supera ahora los 5.000 muertos. "La demanda (de crudo) bajará mucho, porque la actividad se reducirá en el país, en consecuencia el efecto es negativo a corto plazo para los precios, pero a más largo plazo, con la reconstrucción, tendrá el efecto inverso", explicó Mike Fitzpatrick, de Kilduff Report.

A la espera de una evaluación más precisa del impacto de la situación en Japón sobre el mercado petrolero, los precios son impulsados al alza por "las revueltas en Medio Oriente y las potenciales interrupciones de la oferta" que deriva de ellas, agregó el analista.

En Bahrein, las autoridades continúan reprimiendo a la oposición, disparando sobre los manifestantes y arrestando a sus líderes.

En Libia, las fuerzas de Muamar Gadafi prosiguen en los últimos días la reconquista del este del país, al precio de mortíferos combates. El gobierno alertó contra toda operación militar extranjera en su territorio, amenazando con atacar el tráfico aéreo y marítimo civil o militar en el Mediterráneo.