•   MANAMA / AFP  |
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Las fuerzas bahreiníes dispararon ayer jueves contra un grupo de chiítas que ignoraron la prohibición de manifestar, mientras seis líderes del ala radical de la oposición fueron detenidos, un día después de la sangrienta represión de las protestas en Manama.

Asimismo, Naciones Unidas denunció ayer el asalto, por la policía de Bahréin, de hospitales y centros médicos, en “violación flagrante” de la legislación internacional.

La situación era tensa en Manama y en las localidades chiítas de los alrededores de la capital. La circulación estaba perturbada por un despliegue masivo de fuerzas del orden.
Un centenar de personas trató de manifestar en el poblado de Deih, al oeste de Manama, pero la policía disparó con escopetas y lanzó granadas lacrimógenas contra los manifestantes.

La oposición bahreiní prometió anoche continuar sus manifestaciones “pacíficas” por la democracia, afirmando que no dejará que las fuerzas armadas asfixien el movimiento de protesta lanzado a mediados de febrero.

“No renunciaremos ante las fuerzas armadas”, declaró el dignatario chiíta Alí Salman, jefe del Wefaq, el partido de oposición chiíta más importante, en una rueda de prensa en la que participaron los seis grupos de oposición.

Protestas pacíficas
“Insistimos en el aspecto pacífico de nuestras actividades y no deberíamos vernos obligados a enfrentarnos a las fuerzas de seguridad”, añadió según un comunicado.

Varios centenares de chiítas se manifestaron este jueves, por segundo día consecutivo, en el este de Arabia Saudita para protestar contra la represión de sus correligionarios en Bahréin, según testigos.

El miércoles, las autoridades habían anunciado que las reuniones, marchas y sentadas estaban prohibidas en todo el país, un día después que las fuerzas de seguridad arremetieron contra los manifestantes chiítas que efectuaban una sentada en la Plaza de la Perla en Manama, en la que murieron cinco personas.

Este jueves, bancos y numerosos comercios permanecieron cerrados en Manama, así como las escuelas, hasta nueva orden, en tanto, las tropas estaban apostadas en el distrito financiero donde se sitúan las oficinas de la mayoría de las compañías internacionales.

Las personas detenidas son cinco figuras radicales chiítas, algunas de las cuales instaron a derrocar la monarquía, y un opositor de izquierda sunita.

Los seis opositores estaban “en contacto con Estados extranjeros” e instaron “a la caída del régimen”, según un comunicado oficial que indicó que se tomarían “medidas judiciales” en su contra.

La represión de los manifestantes que acampaban en la plaza de la Perla desde el 19 de febrero fue ordenada después de la llegada a ese pequeño reino del Golfo de mayoría chiíta de refuerzos armados de sus vecinos saudíes y emiratíes para ayudar a la dinastía sunita de los Al Jalifa a mantener a raya la propuesta chiíta.