•  |
  •  |
  • END

Más de 70 palestinos murieron desde el sábado en las operaciones del Ejército israelí en la franja de Gaza, una sangrienta ofensiva que llevó el domingo a la Autoridad Palestina a suspender todo contacto con el Estado hebreo.

El primer ministro israelí, Ehud Olmert, afirmó que el ejército proseguiría con su ofensiva bautizada Invierno Caliente “contra las organizaciones terroristas”, que pretende poner fin al disparo de cohetes contra el sur del territorio hebreo.

Para Olmert, esta operación no tiene por qué afectar al proceso de paz, pues se mostró dispuesto a continuar las negociaciones con la Autoridad Palestina.

No fue el caso del presidente palestino, Mahmud Abas, quien decidió “suspender todos los contactos a todos los niveles (con Israel), ya que no tienen ningún sentido ante la agresión israelí”, indicó su portavoz, Nabil Abu Rudeina.

La decisión de Abas y la escalada de la violencia en Oriente Medio complican sumamente la visita a la región de la secretaria norteamericana de Estado, Condoleezza Rice, programada para el próximo martes, con el fin de hacer avanzar las negociaciones de paz relanzadas hace apenas tres meses.

Pero el Ejército israelí continuó el domingo bombardeando el norte de la franja de Gaza, donde murieron nueve palestinos que se suman a los 63 fallecidos el sábado, entre ellos muchas mujeres y niños, según fuentes médicas.

En la localidad norteña de Jabaliya, decenas de tanques israelíes se abrían paso entre las calles estrechas delimitadas por fachadas acribilladas a balas y sobrevoladas por helicópteros. Con frecuencia, se escuchaba la explosión de artefactos artesanales de los palestinos y de cohetes israelíes. El movimiento islamista Hamas, que controla la franja de Gaza, anunció la muerte de 37 de sus combatientes en la ofensiva, así como de una decena de activistas de otros grupos.

Desde el miércoles, cuando Israel lanzó su operación militar, han muerto más de 100 palestinos. Paralelamente, el sábado fallecieron dos soldados israelíes y dos más resultaron heridos el domingo.

El Ejército israelí informó el domingo por la noche de que se incautaron un gran número de armas y que cerca de 50 palestinos sospechosos fueron detenidos.

En la noche del sábado al domingo, varios aparatos de las fuerzas aéreas israelíes arrasaron las oficinas en Gaza de Ismail Haniyeh, el jefe del gobierno de Hamas en Gaza, no reconocido por la comunidad internacional.

Pese a la envergadura de Invierno Caliente, los grupos palestinos dispararon el domingo 24 cohetes contra el sur de Israel e hirieron a una persona, según la Policía.

“Israel no tiene ninguna intención de cesar, ni por un solo momento, los combates contra las organizaciones terroristas”, previno Olmert.

Hamas, que rompió con Abas al tomar el control por la fuerza de la franja de Gaza, en junio de 2007, pidió por su parte “el fin de las divisiones” y la formación de un gobierno de unidad nacional de urgencia.

En Cisjordania, donde murió un adolescente de 13 años a manos de soldados israelíes, miles de palestinos protestaron contra la ofensiva, que también originó manifestaciones en Egipto y en Marruecos.

El Consejo de Seguridad de la ONU condenó la violencia en Gaza y en el sur de Israel, mientras que el secretario general de la organización, Ban Ki-moon, criticó “el uso desproporcionado y excesivo de la fuerza” israelí, pese a reconocer el derecho del Estado hebreo a defenderse.

Varios países árabes condenaron esta operación, que ha elevado a 6,270 el número de muertos en el conflicto de Oriente Medio desde 2000, en su inmensa mayoría palestinos, según un recuento de la AFP.