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El candidato del Kremlin a la presidencia rusa, Dimitri Medvedev, ganaba con el 69.2% de los votos los comicios del domingo, anunció la Comisión Electoral Central tras el recuento de los sufragios del 70.6% de los colegios.

El aspirante comunista Guennadi Ziuganov se colocaba en el segundo puesto con el 18.2% de los sufragios, por delante del ultranacionalista Vladimir Jirinovski, que totalizaba un 9.9%. Andrei Bogdanov, un casi desconocido favorable al ingreso de Rusia a la Unión Europea, alcanzaba el 1.2% de los votos.

El presidente ruso es quien “determina la política exterior en virtud de la Constitución”, subrayó Medvedev, cuando ya se sabía vencedor de las elecciones presidenciales del domingo, interrogado sobre la repartición del poder con el primer ministro, cargo que será ocupado por Vladimir Putin.

“Nos profesamos una confianza mutua”, declaró Medvedev en rueda de prensa, en referencia a sus relaciones con el presidente saliente Putin, quien le designó como su sucesor.

El nuevo presidente ruso tomará posesión de su cargo el 7 de mayo, anunció la noche del domingo el jefe de la Administración presidencial, Serguei Sobianin, también director de la campaña de Dimitri Medvedev, ganador de las elecciones presidenciales del domingo. “La ceremonia de investidura del nuevo presidente tendrá lugar el 7 de mayo”, declaró, citado por la agencia Interfax.

“Felicito a Dimitri Medvedev y le deseo éxito”, declaró Putin junto a su delfín en la emblemática Plaza Roja de Moscú, entre las ovaciones de jóvenes partidarios reunidos para celebrar la victoria con un concierto de rock.

Mentor y discípulo permanecieron juntos durante el recital, sonrientes y confiados, al tiempo que la Comisión Electoral confirmaba un triunfo que ya se daba por descontado de antemano.

Medvedev fue el primero en tomar la palabra, asegurando que “juntos podemos continuar el camino iniciado por el presidente Putin”, que se convertirá en su primer ministro. “Juntos iremos más lejos. Juntos ganaremos. ¡Hurra!”, clamó el próximo presidente de Rusia ante los aplausos de la multitud reunida en la plaza, junto al Kremlin.

Putin defendió, además, el desarrollo de los comicios, cuyos críticos han denunciado la ausencia de candidatos liberales, de debates, e incluso presuntas violaciones durante la votación. Las elecciones fueron “estrictamente conformes a la Constitución”, aseguró el presidente saliente.

Denuncian fraude
Una opinión no compartida por el candidato comunista Guennadi Ziuganov, quien declaró que recurrirá a la justicia para denunciar presuntos casos de fraude electoral. “Tenemos pruebas de falsificaciones y acudiremos a los tribunales”, aseguró.

Unos 109 millones de electores estaban llamados a elegir al tercer presidente de la Rusia post-soviética, después de Boris Yeltsin (1991-1999) y Vladimir Putin (2000-2008). No era necesaria ninguna participación mínima para que los comicios fuesen válidos, aunque la legitimidad del triunfo de Medvedev depende en parte de un índice alto de asistencia a las urnas.

Tanto el Partido Comunista como una ONG rusa denunciaron varias irregularidades: la introducción ilegal de papeletas en las urnas a favor de Medvedev, varios observadores que no pudieron acceder a los colegios electorales e incluso trabajadores que fueron obligados a votar, amenazados con sanciones si no lo hacían.

Garry Kasparov, ex campeón mundial de ajedrez y líder opositor ruso, no pudo acceder a la Plaza Roja de Moscú durante una manifestación para denunciar la “farsa” de las elecciones, porque un grupo de policías antidisturbios le impidió el paso, constató la AFP. Cuatro simpatizantes del movimiento de jóvenes opositores Oborona, que seguían a Kasparov, fueron detenidos.