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  • EFE

Benedicto XVI afirmó hoy que el mundo actual está caracterizado por el ruido, la distracción y la soledad y que nadie escucha "de verdad y en profundidad".

El Pontífice hizo estas manifestaciones ante los participantes en un convenio promovido por la Penitenciaría Apostólica, a los que recibió en el Vaticano y destacó el valor pedagógico del sacramento de la confesión.

"En nuestro tiempo caracterizado por el ruido, la distracción y la soledad, el coloquio del penitente con el confesor puede representar una de las pocas, si no la única ocasión para escuchar y ser escuchados de verdad y de profundidad", subrayó el papa.

El Obispo de Roma exhortó a los sacerdotes a dar "amplio" espacio al ejercicio de ministerio de la Penitencia en el confesionario.

Según el Pontífice, "ser escuchados y escuchar constituye una señal humana de la acogida y la voluntad de Dios hacia sus hijos".

El papa agregó que la confesión de los pecados educa al penitente a la humildad, al reconocimiento de la propia fragilidad y al mismo tiempo al reconocimiento de la necesidad del perdón de Dios.

Escuchar al confesor, sus amonestaciones y consejos es importante, añadió el Pontífice, para enjuiciar los hechos y para el camino espiritual y la curación interior del penitente.