•   DAMASCO / AGENCIAS  |
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Al menos cuatro personas murieron ayer sábado en la ciudad siria de Latakia, entre ellos un oficial de la policía, y cerca de cien más resultaron heridas durante una manifestación en favor de reformas políticas, informaron testigos.

Uno de los testigos consultados telefónicamente por EFE, que pidió mantener en reserva su identidad, dijo que por lo menos una de las víctimas, Ali Jamus, murió por disparos de francotiradores desconocidos.

El ataque se produjo en una nueva jornada de protestas en diferentes lugares de Siria, que desde mediados de este mes han causado más de setenta muertos, en su mayoría por la intervención de fuerzas policiales.

En Latakia, a orillas del Mediterráneo, hubo una manifestación de la oposición durante la cual fue incendiada la sede local del gobernante partido Baas.

A pesar de algunas concesiones hechas por el gobierno y de la sangrienta represión de las protestas por parte del régimen de Bashar al Asad (que ha provocado decenas de muertos según Amnistía Internacional), un nuevo llamado a una “revuelta popular” en todas las provincias siria comenzó a circular este sábado en la red social Facebook.

En Tafas, una población a 18 km al norte de Deraa, un grupo de opositores incendió una sede del partido Baas y una comisaría de policía, aseguró un alto responsable sirio que no quiso ser identificado.

“El incendio de la comisaría y de la sede del partido Baas no es un acto de gente que busca reformas. ¿Incendiar edificios se puede considerar manifestaciones pacíficas?”, se preguntó este responsable.

Según un activista pro derechos humanos presente en el lugar, varios miles de ciudadanos participaron en el entierro de tres manifestantes que murieron la víspera víctimas la represión policial y algunos de los participantes incendiaron los dos edificios.
En Deraa, epicentro de las protestas antigubernamentales que comenzaron el 15 de marzo, cerca de 300 jóvenes, con el torso desnudo, se subieron a los restos de la estatua del ex presidente Hafez al Asad, padre del actual presidente, que fue derribada el viernes, y corearon consignas en contra del régimen, según testigos.

Otra matanza en Sanamein
El responsable sirio precisó que 10 opositores murieron en Sanamein (sur), mientras que en Homs (a 160 km al norte de Damasco), Latakia (a 350 km al noroeste de la capital) y en Maadamie (a 10 km de Damasco) los manifestantes mataron al guardián de un club militar, a dos civiles y a dos bomberos.

Estos actos violentos se producen después de que las autoridades se comprometiesen a liberar a presos políticos, a tomar iniciativas contra la corrupción y a eliminar el estado de emergencia instaurado en 1963.

En esta atmósfera de cierta apertura, “las autoridades liberaron a 260 detenidos, en gran mayoría islamistas, pero también 14 kurdos”, declaró a la AFP Abdel Karim Rihaui, presidente de la Liga Siria de Defensa de los Derechos Humanos en Damasco, que reclamó la puesta en excarcelación “del resto de presos políticos aún detenidos”.

Por su parte, el director del Observatorio Sirio de Derechos Humanos basado en Londres (OSDH), Rami Abdelrahman, explicó que “los detenidos fueron liberados de la prisión de Sednaya”, a 30 km al norte de Damasco.

Según este activista, “varios cientos de prisioneros políticos” están aún encarcelados en Siria, una parte de ellos en Sednaya, una prisión que cuenta con 10.000 internos.

Las autoridades rechazaron dar la cifra oficial de excarcelados.

El régimen reprimió, a veces de manera sangrienta, a los islamistas que protestaban contra su poder y arrestó a numerosos militantes kurdos que reclamaban derechos para esta población.

Tras las condenas de Estados Unidos, Francia y Gran Bretaña, la Unión Europea denunció este sábado la “brutal” respuesta siria a las “legítimas exigencias” de los opositores.