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Las autoridades sirias decidieron ayer domingo derogar el estado de emergencia, que restringe las libertades públicas, vigente en el país desde 1963, mientras refuerzos militares penetraron  en Latakia, una importante ciudad del litoral noroeste de Siria, para detener los disparos de los francotiradores apostados en los tejados, que han causado desde el viernes varios muertos, entre ellos dos policías, y 150 heridos.


 Al menos doce personas han fallecido entre sábado y domingo en Latakia, según “fuentes responsables” no identificadas, citadas por la agencia oficial de noticias siria SANA, donde se celebran manifestaciones desde hace varias jornadas.


 La agencia de noticias oficial explicó que entre las víctimas hay policías y civiles, así como dos “hombres armados”, que junto a otros desconocidos, según Sana, dispararon a la población, en distintos barrios de Latakia.


El sábado, varios testigos informaron de que al menos cuatro personas habían muerto en esta ciudad mediterránea y de que más de cien habían resultado heridas durante una manifestación en favor de reformas políticas.
Según aseguraron a EFE, fuentes oficiales que prefirieron mantenerse en el anonimato, el Ejército ha sido desplegado en la ciudad y mantiene el control de la situación.


 SANA agregó que unas cien personas, en su mayoría agentes de seguridad, resultaron heridas y que “los hombres armados” atacaron edificios y propiedades públicas y privadas, así como centros comerciales, un hospital y varias ambulancias, cuyos ocupantes fueron agredidos.

Derogación en cualquier momento    
 En tanto, en una entrevista con la AFP, la consejera del presidente Bashar al Asad, Busaina Shaaban, reveló que “la decisión de derogar la ley del estado de emergencia ya fue tomada pero no sé cuando se aplicará”.


La ley del estado de emergencia, vigente desde 1963, año en que el Partido Baas llegó al poder, impone restricciones a la libertad de reunión y movimiento y permite la detención de “personas que amenazan la seguridad”.


Permite además interrogar a las personas, vigilar las comunicaciones y la censura previa de todos los diarios, publicaciones, radios y otros medios de comunicación.
El director del Observatorio Sirio de los Derechos Humanos (OSHD) Rami Abdelrahman, que expresó su satisfacción por la esperada derogación de esta ley, estimó que ello debe permitir la liberación de unas 2.000 personas.


“Todas las personas condenadas por la Alta Corte de Seguridad del Estado deben recobrar la libertad, ya que ese tribunal de excepción fue creado en virtud de esta ley”, dijo.

Ejército en Latakia

En ese orden, “el ejército entró en Latakia, a 250 km al noroeste de Damasco, para poner fin a la destrucción y a los asesinatos”, afirmó ayer domingo Al Watan, un periódico cercano al poder.


Un alto responsable sirio, bajo condición de anonimato, afirmó el sábado que “francotiradores dispararon contra los transeúntes, matando e hiriendo a las personas”.


“Decenas de vehículos y de tiendas fueron quemados, lo que llevó al ejército a intervenir para imponer la seguridad”, añadió el rotativo.
Además, el periódico gubernamental Techrine señaló 150 heridos entre el viernes y sábado, sin distinguir entre civiles y militares.


Al Watan afirmó que “los alborotadores no son sirios y su nacionalidad será revelada pronto”.


Por otra parte, Busaina Shaaban acusó el sábado, ante la prensa, a “algunos refugiados palestinos del campo de Ramel, cerca de Latakia, de haber querido crear la fitna (discordia religiosa) al disparar contra las fuerzas de seguridad y los manifestantes”, para incrementar la tensión entre ellos.