• Tomado de El Nuevo Herald |
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Jorge y Carmen Barahona, ambos nicaragüense, se declararon inocentes ayer de las acusaciones de haber torturado y asesinado a su hija adoptiva de 10 años, mientras la fiscalía anunciaba que buscaría que la pareja fuera condenada a la pena de muerte.

El encausamiento de ayer es la primera vez que el matrimonio del oeste de Miami-Dade comparece junto en la corte.

La semana pasada, un jurado de instrucción de Miami-Dade encausó a los dos, y los acusó de homicidio en primer grado, al igual que una serie de cargos por abuso infantil con agravantes y negligencia infantil.

El cadáver descompuesto de Nubia, la hija adoptada de ambos, fue descubierto el pasado 14 de febrero en una bolsa de basura que estaba en la cama de la camioneta de Jorge Barahona, estacionada en una cuneta de la autopista I-95. Jorge Barahona fue hallado desmayado cerca, en tanto Victor, hermano mellizo de Nubia, estaba dentro de la camioneta quemado de gravedad por productos químicos.

Según la policía, los Barahona le propinaron brutales abusos físicos a los dos mellizos adoptados en la casa del oeste de Miami-Dade donde todos vivían, atando a los niños de pies y manos juntos, pegándoles, privándolos de alimentos y torturándolos. El caso ha sido también un fuerte golpe para el Departamento de Niños y Familias de la Florida (DCF), que aprobó la adopción.

Ayer, Carmen Barahona, vestida con el habitual mono de color rojo que se utiliza para los reos de perfil notable, entró arrastrando dócilmente los pies a la corte que preside la jueza de Circuito del Condado Miami-Dade, Sarah Zabel, frente a un sinnúmero de reporteros de televisión. Muchos tomaron fotografías con las cámaras de sus teléfonos celulares. La mujer demacrada mantuvo baja la mirada, y sus ojos sólo miraron brevemente hacia un lado cuando los alguaciles de la cárcel hicieron entrar en la sala a su esposo.

Jorge Barahona, vestido con el chaleco que llevan los presos que están bajo alerta de suicidio, se sentó visiblemente desplomado durante la mayor parte de la audiencia. El hombre mantuvo los ojos cerrados o mirando hacia abajo.

Ninguno de los dos mostró ninguna reacción cuando la fiscal de Miami-Dade Gail Levine anunció que el estado buscaría la pena de muerte.

Los abogados del matrimonio Barahona declinaron hacer comentarios posteriormente, aunque Edith Georgi, asistente del defensor de oficio, señaló que Jorge Barahona está “demasiado inestable emocionalmente como para poder tomar cualquier decisión racional”.

Además de los reporteros y del personal de la corte, sólo una persona se encontraba en la sala del tribunal para observar el encausamiento oficial del matrimonio Barahona: Joanna Muñiz, una mujer cuyo hijo asistía a la escuela primaria con Nubia. Muñiz dijo que acudió para respaldar el recuerdo de la niña asesinada.

“No quiero olvidar a Nubia”, le dijo Muñiz a la prensa reunida en la corte. “No quiero que la gente se olvide de Nubia”.