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MOSCÚ / AFP

La Policía moscovita arrestó ayer lunes en Moscú a varias decenas de manifestantes rusos que protestaban contra la elección de Dmitri Medvedev en unas presidenciales que calificaron de “ilegítimas”, mientras que la victoria del protegido de Putin fue reconocida en forma casi unánime en los países occidentales.

El ex campeón mundial de ajedrez y líder opositor Garry Kasparov, también calificó de “ilegítima” la elección de Medvedev como presidente de Rusia.

“Medvedev es una figura ilegítima”, dijo a los periodistas Kasparov. “Nosotros no reconocemos la legitimidad de la elección de Medvedev” como presidente, añadió en una manifestación en San Petersburgo.

La oposición denunció el arresto en San Petersburgo del jefe del grupo local del partido Iabloko, Maxim Reznik, acusado de resistencia a las fuerzas del orden.

En Moscú, decenas de personas que intentaban manifestarse fueron también detenidas, constató un periodista de la AFP.

Entre los detenidos se encontraba Nikita Belyj, jefe del partido opositor Unión de Fuerzas de Derecha, puesto en libertad horas más tarde, según informó su partido.

También fueron liberadas otras personalidades, como el responsable de la ONG Por los Derechos Humanos, Lev Ponomarev.


Victoria arrolladora
El sucesor designado por Vladimir Putin, Dimitri Medvedev, logró una victoria abrumadora en la elección presidencial del domingo, según resultados casi definitivos.

Medvedev, primer viceprimer ministro, de 42 años, obtuvo el 70.23% de los votos tras el recuento del 99.45% de las papeletas, anunció el presidente de la Comisión Electoral Central, Vladimir Churov.

Los otros tres candidatos, el comunista Guenadi Zuiganov, el ultranacionalista Vladimir Jirinovsky, y el candidato pro europeo Andrei Bogdanov, obtuvieron, respectivamente, 17.76%, 9.37% y 1.29% de los votos.

Mientras la oposición denunciaba la ilegitimidad de la elección, las felicitaciones prudentes de varios países, desde Estados Unidos hasta Francia, llegaban a Moscú.


Bush desea trabajar con él
La canciller alemana, Angela Merkel; el primer ministro británico, Gordon Brown; el presidente francés, Nicolas Sarkozy, y el presidente de la Comisión Europea, José Manuel Barroso, saludaron la llegada del nuevo presidente electo ruso, tras años de relaciones difíciles con Vladimir Putin.

La Casa Blanca destacó que el presidente norteamericano George W. Bush desea trabajar con él, subrayando el “interés mutuo” de ambos países en estrechar la cooperación.

La República Checa fue una de las pocas que lamentó las “prácticas restrictivas” del poder de Moscú.

La oposición acusó a los occidentales de “inclinarse” ante el arma energética rusa. Rusia es un importante proveedor de gas y petróleo.

El Partido Comunista (PC) y la ONG Golos denunciaron el lunes varias irregularidades, como las urnas extrañamente rellenadas de votos, la expulsión de observadores en los locales de votación o las amenazas realizadas contra los obreros para que fueran a votar.

“Tenemos la posibilidad de preservar la política de Putin”, declaró Medvedev, acompañado por su futuro primer ministro.

El jefe de Estado electo sugirió que los fortísimos poderes de la presidencia en Rusia no serán reducidos en esta ocasión en beneficio de los del jefe de gobierno.

También anunció que tiene intenciones de realizar su primera visita oficial a uno de los países de la Comunidad de Estados Independientes (CEI, ex URSS menos los tres Estados bálticos).

El gigante de gas Gazprom, a menudo acusado de servir de arma a la diplomacia rusa, decidió reducir sus entregas de gas a Ucrania, uno de los países de la CEI, en 35%, según Kiev. Medvedev es el presidente del consejo de administración de Gazprom.