•   SENDAI / AFP  |
  •  |
  •  |

Las autoridades de Japón estudiaban ayer miércoles todas las opciones para reducir las emisiones radiactivas y evacuar toneladas de agua contaminada de la central nuclear de Fukushima, como cubrir los reactores con una lona especial o utilizar los depósitos de un barco petrolero.

El operador de esta instalación, Tokyo Electric Power (Tepco), aceptó la ayuda de expertos del grupo nuclear francés Areva, especializados en la descontaminación de vertidos radiactivos que son esperados en la capital nipona.

Por su parte, el Ministerio estadounidense de Energía también puso a disposición de Japón robots que resisten a las radiaciones, capaces de reunir informaciones sobre los reactores en lugares donde la radiactividad es demasiado elevada.

El director general de Tepco, criticado por su sorprendente ausencia desde el comienzo de la crisis nuclear más grave desde Chernobyl, Masataka Shimizu, de 66 años, fue hospitalizado el martes al anochecer con hipertensión arterial, según los medios de comunicación.

La central Fukushima uno, construida hace más de 40 años sobre la costa del océano Pacífico, a 250 km al norte de la megalópolis de Tokio (unos 35 millones de habitantes), no fue concebida para resistir al tsunami con olas de 14 metros de altura que devastó sus instalaciones el 11 de marzo, después del sismo más potente registrado en la historia de Japón.

Un proceso infernal
Esta doble catástrofe dejó unos 28.000 muertos y desaparecidos, según el último balance oficial.

La alimentación eléctrica de los circuitos de enfriamiento de los seis reactores fue interrumpida brutalmente. El combustible nuclear, privado de agua, comenzó a calentarse y a entrar en fusión, provocando una serie de explosiones e importantes escapes radiactivos.

Sin embargo, ese proceso infernal, que podría desembocar en un grave accidente nuclear, parece haber sido controlado por el momento.

“Las informaciones de las cuales disponemos actualmente nos hacen pensar que la central registra un lento restablecimiento después del accidente”, dijo Peter Lyons, subsecretario norteamericano interino encargado de la Oficina de Energía Nuclear en el Ministerio de Energía.

“Todavía hay que superar numerosos obstáculos para que la central nuclear recupere su estabilidad, pero creo que las cosas van en la dirección correcta”, confirmó William Borchardt, un alto responsable de la Nuclear Regulatory Commision (NRC), la comisión estadounidense de regulación nuclear.

Miles de toneladas de agua de mar, reemplazada recientemente por agua dulce debido a los efectos corrosivos de la sal, fueron lanzados día y noche sobre los reactores para enfriarlos y detener la fusión.

Pero esta enorme cantidad de agua contaminada por las radiaciones se infiltró en las salas de máquinas y en las galerías técnicas subterráneas, llegando al cercano océano Pacífico, donde la tasa de yodo radiactivo supera en más de 3,300 veces lo permitido en el agua marina.

Los técnicos que llevan casi 20 días luchando con las consecuencias de esta catástrofe enfrentan un círculo vicioso: enfriar los reactores es crucial, pero cuanta más agua utilizan, más aumentan las capas radiactivas. Y cuanto menos agua inyectan, más aumenta la temperatura en los reactores.

La Agencia de Seguridad Nuclear japonesa señaló el miércoles que ha llegado el momento de buscar soluciones nuevas.

Situación sin precedentes
Estamos enfrentando una situación sin precedentes y por lo tanto debemos reflexionar sobre estrategias diferentes, más allá de lo que hacemos habitualmente”, declaró un responsable a la AFP.

El diario Asahi Shimbun indicó ayer miércoles que entre las opciones estudiadas, Tepco podría utilizar un barco petrolero atracado frente a la central nuclear para evacuar el líquido altamente radiactivo, lo que permitiría que los obreros trabajasen nuevamente.

Asahi Shinbum se refiere también a la posibilidad de cubrir los edificios dañados de tres de los seis reactores con una tela fabricada con un material especial que podría limitar las emisiones de vapores radiactivos.

Al ser interrogado sobre estas opciones, el portavoz gubernamental, Yukio Edano, respondió  que el gobierno y los expertos nucleares estaban examinando “todas las soluciones, incluyendo las que fueron mencionadas en la prensa”.

El descubrimiento de plutonio en cinco muestras de tierra extraídas de la central y la acumulación de yodo radiactivo y de cesio en el agua de mar hacen temer una grave contaminación del medio ambiente y de la cadena alimentaria.

El primer ministro Naoto Kan aseguró que el gobierno estaba “en alerta máxima” para evitar una catástrofe ecológica mientras se conoció la decisión de que los reactores uno, dos, tres y cuatro serán desmantelados en cuando existan las condiciones.