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  • Angola / AFP

Laurent Gbagbo, presidente saliente de Costa de Marfil, parece vivir hoy sus últimas horas en el poder, atrincherado en su residencia de Abiyán ante los ataques de las fuerzas de su rival Alassane Ouattara, mientras el jefe de su ejército pidió un "alto el fuego".

Tras días de combates con armamento pesado que causaron decenas de muertos según la ONU, los últimos bastiones de Gbagbo estaban a punto de ceder ante el "asalto final" de las tropas de Ouattara, presidente reconocido por la comunidad internacional, horas después de otros bombardeos de Francia y la ONU.

Gbagbo estaba el martes "atrincherado con un puñado de fieles" en un búnker en su residencia en Abiyán, dijo el portavoz de la Operación de la ONU en Costa de Marfil (ONUCI), Hamadun Touré. Según su ministro de Relaciones Exteriores, Alcide Djédjé, la residencia --en la que Gbabgo se hallaba con su esposa y familia, así como con miembros de su gobierno-- estaba siendo "atacada". Djédjé dijo que estaba en la residencia "a petición del presidente Gbabgo para negociar un alto el fuego".

El ministro francés de Relaciones Exteriores Alain Juppé aseguró por su lado estar "al tanto" de negociaciones con vistas a una salida de Laurent Gbagbo.

Un poco antes, las fuerzas leales al presidente saliente habían pedido un alto el fuego a la ONUCI, y anunciado que detenían los combates. "Tras un bombardeo de las fuerzas francesas de algunas de nuestras posiciones, nosotros mismos hemos detenido los combates y hemos pedido al general comandante de la ONUCI un alto el fuego", anunció el jefe de Estado Mayor pro-Gbabgo, el general Philippe Mangou.

Sin embargo, el portavoz del gobierno de Gbagbo, Ahoua Don Mello, había afirmado el martes por la mañana que "de momento" el presidente saliente no contemplaba rendirse. Sus declaraciones se produjeron después de que, en París, Ally Coulibaly, embajador en Francia nombrado por Alassane Ouattara, afirmara por la mañana que Gbagbo "estaría negociando para rendirse".

En los últimos días en Abiyán, la capital económica marfileña, decenas de personas murieron en combates con armas pesadas, afirmó este martes el Alto Comisionado de la ONU para los Derechos Humanos, Rupert Colville, que cita información recabada en el lugar de los hechos.

La inquietud es grande ya que "se ha utilizado armamento pesado en los barrios que tienen una muy fuerte densidad de población, lo que habría causado decenas de muertos estos últimos días", dijo en Ginebra un portavoz del Alto Comisionado de Derechos Humanos.

Disparos de armas pesadas habían estremecido este mismo martes por la mañana Abiyán, al día siguiente de la intervención de las fuerzas de la ONU y de militares franceses de la fuerza Licorne, que atacaron los últimos bastiones del poder de Laurent Gbagbo.

En este contexto, el presidente de turno de la Unión Africana (UA), el jefe de Estado de Guinea Ecuatorial Teodoro Obiang Nguema, condenó este martes las intervenciones extranjeras en Costa de Marfil y en Libia.

Explicó que la Unión Africana (UA) ejercía "presiones" para que Alassane Ouattara, que tiene el apoyo de la comunidad internacional, sea reconocido como presidente de Costa de Marfil, "pero eso no implica una guerra, no implica una intervención de una fuerza extranjera".

"África no necesita una influencia extranjera. África debe manejar sus propios asuntos. Lo hemos conseguido en Ruanda, República Democrática del Congo, Liberia... Los problemas africanos no pueden resolverse desde la óptica europea, americana o asiática", aseguró el presidente de turno de la UA.