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  • AFP

Funcionarios costarricenses, junto a delegados de la convención mundial de protección de humedales, culminaron este miércoles una evaluación ambiental en una zona selvática en litigio con Nicaragua, que se vio dificultada por el clima y por manifestaciones de jóvenes sandinistas.

La misión costarricense para evaluar los presuntos daños ambientales causados por Nicaragua con el dragado del río San Juan, que corre por la frontera, cumplió su trabajo en dos días en una porción de la diminuta isla fluvial Portillos, cerca del Caribe, que ambos países reclaman para sí.

El envío de la misión elevó la tensión entre los dos países, enfrentados en una disputa fronteriza desde octubre, pero ambos se han declarado dispuestos a participar en una reunión sobre seguridad en la frontera el próximo martes, que será la primera cita bilateral en casi tres años.

Ambos países cruzaron nuevas acusaciones este miércoles: Nicaragua denunció que los helicópteros de la misión ambiental violaron su espacio aéreo, mientras Costa Rica afirmó que "turbas" apoyadas por el gobierno de Daniel Ortega intentaron impedir el trabajo de evaluación.

"El presidente de la República está totalmente informado (de las incursiones de los helicópteros) y tomará las medidas del caso", dijo el viceministro del Ambiente nicaragüense, Roberto Araquistain, quien afirmó que se trató de "una perfecta provocación" de Costa Rica.

En tanto, el canciller costarricense René Castro lamentó que "el gobierno de Ortega y el ejército trataron de impedir que Costa Rica" evaluara los presuntos daños ambientales, "apoyando logísticamente a las turbas que hemos visto operar, en otras ocasiones, contra sus propios ciudadanos".

"Nos dio vergüenza ajena la forma en que hostigaron a los científicos tratando de impedir que hicieran su trabajo", agregó Castro.

Los manifestantes nicaragüenses cruzaron en pequeñas embarcaciones el río para llegar a la zona en disputa, donde cantaron y corearon consignas a unos diez metros de los evaluadores, separados por un pantano, comprobó un fotógrafo de la AFP.

Su acción fue elogiada por el jefe del Ejército de Nicaragua, general Julio César Avilés, quien declaró este miércoles: "Yo aplaudo la actitud de estos muchachos que se fueron para allá, realmente es una actitud altamente patriótica, yo me siento orgulloso de ellos".

La labor en terreno de los 13 funcionarios costarricenses y tres delegados de la Convención Ramsar de protección de humedales se vio dificultada en su primer día por una persistente lluvia que cayó sobre esa remota zona de selvas y pantanos, a la que solo se llega por vía aérea o en lancha.

El mal tiempo retrasó varias horas el inicio de la inspección, pero la mayor sorpresa la tuvieron los evaluadores cuando aterrizaron en helicópteros en la zona en litigio y encontraron a los manifestantes sandinistas que coreaban consignas reclamando para su país la soberanía del lugar.

"No esperábamos una recepción así, prácticamente nos agredieron", se quejó uno de los delegados de Ramsar, el chileno Manuel Contreras.

Los otros enviados de Ramsar son la colombiana María Rivera y el canadiense Alfonso Rivera.

Nicaragua rechazó de plano la evaluación ambiental, un capítulo más del diferendo que estalló luego que iniciara el dragado del río San Juan, que le pertenece, el 18 de octubre.

Costa Rica, que denunció entonces una invasión militar nicaragüense y llevó esta causa ante la Corte de La Haya, afirma que los trabajos de dragado causaron daños en la isla y laguna Portillos, zona a la que Nicaragua llama Harbour Head.