•   VIENA / EFE  |
  •  |
  •  |

Los efectos en la salud humana y en el medio ambiente de las emisiones radiactivas del accidente de Fukushima (Japón) tardarán al menos dos años en ser evaluadas en profundidad, según dijo ayer en Viena el Comité Científico de la ONU sobre los Efectos de la Radiación Atómica (Unscear).

Wolfgang Weiss, Presidente de este organismo, aseguró que pese a la experiencia acumulada en accidentes como el de Chernóbil (Ucrania) y a la información de que ya se dispone, la “situación en los reactores es aún inestable y nadie sabe lo que pasará mañana”.

“Tenemos mucha información, pero no siempre la que nos gustaría tener”, explicó el experto alemán.

Weiss anunció que el Unscear pondrá en marcha un programa de evaluación, con especial interés en los trabajadores que tratan de recuperar el control de la central nuclear y que han recibido radiaciones de entre 100 y 250 milisievert, una horquilla en la que “se han visto riesgos en estudios epidemiológicos”.

Además, se analizarán posibles afecciones al tiroides en niños, una cuestión en la que Weiss reconoció “hay riesgo”.

“El único efecto probado después de Chernóbil fue cáncer de tiroides en niños, y es lo primero que hay que mirar si hay un accidente”, declaró el responsable de Unscear.

Weiss insistió en que los controles en ese sentido realizados por las autoridades japonesas hasta ahora muestran que ningún niño ha sido sometido a dosis de radiación superiores a las “aceptables”.

Malcom Crick, secretario del Unscear, explicó en declaraciones a EFE, que dentro de dos años se podrá tener una visión completa de los efectos del accidente de Fukushima.

“Tendremos los mejores datos posible de cuánta (radiación) fue emitida al aire, qué días y qué tipo de radionucleidos, la acumulación y los patrones de contaminación y cuánta gente (estuvo sometida) a qué nivel y a qué tipo de radionuclueidos”, dijo.

Esos datos permitirán hacer una previsión de si se puede esperar un aumento de la incidencia del cáncer entre la población afectada.