•   LA PAZ / AFP  |
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Policías y trabajadores mineros chocaron ayer miércoles con piedras, fulminantes de dinamita y gases lacrimógenos, a una cuadra del despacho del presidente de Bolivia, Evo Morales, sin dejar víctimas ni lesionados, informó un jefe policial.

“Los mineros han tratado de entrar a la Plaza Murillo”, en el corazón de La Paz, donde el gobernante tiene sus oficinas, en medio de reclamos laborales por aumentos salariales, dijo a la AFP el sub comandante de la Policía, coronel Jorge Santiesteban.

“No tenemos reporte de heridos”, acotó la autoridad policial, tras versiones de que habían uniformados y civiles heridos.

Los incidentes se registraron en medio de una masiva marcha que protagonizaron trabajadores privados, mineros, profesores y empleados de la salud que exigen al gobierno un aumento general de salarios superior al 10% ofrecido por el presidente Morales a militares, policías, sanitarios y maestros.

La unitaria Central Obrera Boliviana (COB), cuya cúpula fue aliada del gobernante izquierdista Morales, impulsa las protestas.

Los mineros, la columna radical de la marcha, intentó a mediodía ingresar a la Plaza de Armas con el uso de fulminantes de dinamita, piedras, palos y petardos, pero los policías respondieron con bombardas lacrimógenas y un carro antidisturbios que aplacó los ánimos con chorros de agua.

Fulminantes de dinamitas siembran terror

El uso de los fulminantes de dinamita sembró pánico entre los peatones y colapsó el tráfico vehicular durante varias horas, mientras las oficinas públicas y privadas cerraron momentáneamente sus puertas para evitar eventuales saqueos.

El gobierno negó la posibilidad de mejorar su oferta de incremento salarial e invitó a la dirigencia de la COB a reanudar el diálogo, dijo este miércoles el ministro de Trabajo, Félix Rojas.

La COB estima que el salario mínimo para que se mantenga una familia en el país es de 8.309 bolivianos (USD 1.187), es decir 10 veces el actual, pero hasta ahora no fijó un porcentaje para el aumento que reclama.

El gobierno puso en vigor desde marzo un aumento de 10%, retroactivo a enero a los sueldos de los sectores salud, magisterio, fuerzas armadas y policía, porcentaje que sirvió de base para el incremento salarial del sector privado.