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  • AP

Una sesión de la OEA convocada para oír argumentos de Colombia y Ecuador sobre su crisis diplomática entró en receso luego que Bogotá rechazara un proyecto ecuatoriano de resolución que condena la violación de su territorio e insta al gobierno colombiano a ''retornar a los cauces del derecho internacional''.

La sesión se reanudará en cuanto un grupo de trabajo, encabezado por el embajador de Panamá, Arístides Royo, presente un nuevo proyecto que sea aceptable para Colombia, lo cual puede tardar horas. El receso fue decretado, en principio, por 15 minutos por el presidente del debate, Cornelius A. Smith, de Bahamas.

Según la canciller ecuatoriana María Isabel Salvador, quien defendió el caso de su país, la resolución deberá contener esa condena, el establecimiento de una comisión verificadora de los hechos y la convocatoria a una reunión extraordinaria de cancilleres.

Colombia en principio está de acuerdo con esos puntos, pero dijo que seguirá oponiéndose a ''cualquier alternativa que profundice las diferencias''.

Indicó que quiere que la reunión ministerial se realice no antes del 25 de marzo a fin de dar tiempo a que la comisión investigadora que presidirá el secretario general, José Miguel Insulza, presente un informe para el debate ministerial.

En el debate, Colombia pidió nuevamente ''disculpas públicas'' a Ecuador por su incursión en territorio ecuatoriano para eliminar una célula guerrillera, pero Quito dijo que el gesto era insuficiente si no se daban las tres condiciones que mencionó en su proyecto de resolución.

El embajador boliviano Reynaldo Cuadros Anaya dijo que su país, como presidente pro témpore del proceso de formación de la UNASUR (Unión de Naciones Sudamericanas), ha pedido una primera reunión de cancilleres que se realizará en Santo Domingo, durante la cumbre del Grupo de Río que se inicia el miércoles 6 en la capital dominicana.

El embajador colombiano ante la OEA, Camilo Ospina, admitió que helicópteros colombianos con personal militar ingresaron a territorio ecuatoriano para ''registrar un campamento terrorista'', un acontecimiento por el cual ''el gobierno colombiano ha pedido disculpas públicas al gobierno del Ecuador y lo hace de nuevo en el día de hoy''.

Ospina mencionó los antecedentes criminales de Raúl Reyes, el segundo en rango de mando en las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), muerto en la acción junto con otros ''16 terroristas más'', y reafirmó que Ecuador y Venezuela fomentaban las actividades de ese grupo ilegal.

Entregó en la sesión una carpeta que según decía contenía información decomisada en la operación contra las FARC que hace que sean ''imperativas las explicaciones por parte de las autoridades ecuatorianas y venezolanas sobre sus vínculos con las FARC''.

Venezuela y Ecuador expulsaron a los embajadores colombianos de Caracas y Quito, un acto que Ospina aprovechó para decir que el valor mostrado por los presidentes de esos países ''ojalá pudieran mostrarlo para expulsar a los terroristas de su territorio''.

El embajador y vicecanciller venezolano Jorge Valero censuró la actitud de Colombia de tratar de presentar a ''un país agresor como agredido'', y rechazó cualquier vinculación del presidente Hugo Chávez con las FARC que no sea la de buscar una arreglo pacífico y negociado en Colombia.

Dijo que lo hecho por Colombia el sábado es ''una expresión de violencia y agresión contra un país soberano'' y que ''el gobierno colombiano y su clase dirigente se han convertido en un enclave guerrerista en el continente''.

Sin embargo, Valero no mencionó en forma directa las acusaciones de Ospina de que Chávez había entregado 300 millones de dólares a las FARC, pero dijo que todas eran ''absolutamente falsas'', que ''el gobierno de Colombia miente en forma descarada''.

''Es hora para un pronunciamiento de la OEA sobre la autonomía y la paz en el hemisferio'', dijo.