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  • EFE

Los chismes parecen cosas inocentes, pero son una de las mayores causas de contaminación de la convivencia, afirmó hoy el predicador de la Casa Pontificia, Raniero Cantalamessa, durante la tercera predicación del tiempo de cuaresma ante el papa Benedicto XVI.

El franciscano Cantalamessa aseguró que para acabar con los chismes "no basta no hablar mal de los demás, sino que es necesario impedir que los otros lo hagan en nuestra presencia, que vean, aunque sea de manera silenciosa, que no estamos de acuerdo".

Cantalamessa, que predicó ante Benedicto XVI en la capilla Redemptoris Mater, considerada la capilla sixtina del siglo XXI, señaló que los chismorreos nada tienen que ver con la caridad cristiana, "una caridad que como decía san Pablo no debe ser ficticia y tampoco hipócrita".

"Un amor verdadero, sin falsedades, es lo que tiene que unir a los hombres", añadió el fraile franciscano.

Cantalamessa criticó asimismo la caridad hipócrita, de la que comentó que puede esconder egoísmo, instrumentalización del prójimo o simplemente remordimiento de conciencia.