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  • AFP

La Iglesia chilena pidió perdón el viernes por los abusos sexuales de religiosos a niños e hizo un mea culpa por su falta de diligencia para investigar las denuncias, en medio de dos sonados casos que involucran a un influyente sacerdote y a la madre superiora de una congregación.

"Les ofrecemos humildemente nuestra petición de perdón y el apoyo que podamos darles además de nuestra oración. Extendemos nuestra petición de perdón a toda la comunidad eclesial por el mal ejemplo dado por algunos de sus ministros", dijo una declaración de la Conferencia Episcopal chilena.

"Reconocemos que no siempre hemos reaccionado con prontitud y eficacia ante las denuncias. Manifestamos nuestra cercanía y solidaridad con las víctimas de estos abusos y con sus familias, y hacemos nuestros sus sufrimientos", agregó el texto de los obispos.

La declaración se da en medio del revuelo generado por las denuncias de abuso sexual de menores por parte del sacerdote Fernando Karadima, uno de los más influyentes de la Iglesia chilena, y de Sor Paula, la ex Madre Superiora de la Congregación Las Ursulinas, a cargo de dos exclusivos colegios de Santiago.

Karadima, de 80 años y formador de varios obispos chilenos, fue declarado culpable por el Vaticano de abuso sexual a menores. La Justicia chilena cerró por prescripción la investigación en su contra, pero luego la reabrió acusando que faltaba realizar diligencias.

El sacerdote se mantiene recluido en una casa parroquial, con visitas restringidas e impedido de volver a realizar misa, según la declaración del Vaticano. Sor Paula, en cambio, viajó a Alemania antes de que se hicieran públicas las denuncias en su contra.

Chile es un país con una alta influencia de la Iglesia Católica, a la que dice adscribir el 80% de la población.