•   WASHINGTON/EFE  |
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El presidente de EU., Barack Obama, promulgó hoy, sin ceremonia alguna, una medida de gastos que conjuró la primera parálisis del Gobierno desde 1995 y sirve de tregua a la lucha de poderes entre demócratas y republicanos sobre el rumbo de la salud fiscal del país.

La Casa Blanca dijo en un comunicado que Obama firmó la medida de gastos, aprobada cerca de la medianoche por el Congreso y que cuelga el rótulo de "abierto" al Gobierno hasta el próximo 15 de abril.

Después, Obama visitó el monumento a Abraham Lincoln, cerca de la Casa Blanca, para enviar la señal de que, gracias al acuerdo bipartidista, sitios emblemáticos como éste siguen abiertos al turismo.

Vestido de manera informal, Obama fue recibido entre vítores de los turistas, que se agolpaban en las gradas del Lincoln Memorial para verlo, darle la mano, o sacarle una fotografía con sus cámaras y teléfonos celulares.

"Sólo quiero decir, rápidamente, que este sitio está abierto hoy y todos pueden disfrutar su visita porque el Congreso pudo resolver sus diferencias" en torno al presupuesto, dijo Obama a los turistas.

"Ese es el tipo de cooperación futura que espero tengamos en adelante. Porque eso es lo que significa Estados Unidos: gente de todas partes del mundo disfrutando aquellas cosas que nos unen", subrayó Obama, quien no aceptó preguntas de la prensa que lo acompañaba.

En realidad, el acuerdo, fruto de varios días de frenéticas negociaciones, fue sobre dos medidas separadas: una para evitar el cierre del Gobierno, y otra para resolver de forma permanente el presupuesto para el año fiscal 2011, que termina el próximo 30 de septiembre.

La idea es colocar la medida presupuestaria en internet el lunes próximo para que los legisladores tengan 72 horas para revisarla y luego someterla a un voto definitivo a partir del miércoles próximo.

Obama, que estuvo implicado toda la semana en las negociaciones, elogió anoche el plan bipartidista y señaló que éste: "invierte en nuestro futuro mientras realiza el mayor recorte anual de gastos en nuestra historia".

"Ambos lados tuvieron que tomar decisiones difíciles y ceder en asuntos que son importantes para ellos. Por supuesto, yo lo hice", afirmó Obama durante un breve discurso televisivo al anunciarse el acuerdo.

Suspención de labores
El acuerdo fue negociado por Obama y equipos de negociadores de la Casa Blanca y del Congreso, liderados por el presidente de la Cámara de Representantes, el republicano John Boehner, y el líder de la mayoría demócrata en el Senado, Harry Reid.

Sin un acuerdo y sin fondos adicionales, 800.000 empleados federales hubiesen suspendido sus labores, la mayoría de las agencias gubernamentales hubiese cesado sus operaciones y servicios no relacionados con la seguridad nacional, y hubiesen cerrado los museos y parques nacionales.

La medida -la séptima extensión de los gastos- incluye un recorte inicial de 2.000 millones de dólares, del total de 38.500 millones de dólares pactado por demócratas y republicanos.

Obama reconoció anoche que algunos de los recortes "serán dolorosos" y perjudicarán a personas que dependen de los programas afectados, además de que el acuerdo ocasionará demoras en proyectos de infraestructura.

En su acostumbrado discurso radiofónico y por internet de los sábados, Obama pidió hoy la cooperación de ambos partidos para hacer frente "a los muchos retos difíciles por delante, desde la creación de empleos y el crecimiento de nuestra economía, hasta la educación de nuestros niños y la reducción de los déficits a largo plazo".

Durante las volátiles negociaciones, los demócratas habían propuesto recortes por 33.000 millones de dólares, mientras los republicanos se aproximaban más a los 40.000 millones de dólares.

En febrero pasado, la Cámara baja, controlada por los republicanos, aprobó una medida con un recorte de 60.000 millones de dólares para 2011, pero ésta no prosperó en el Senado, bajo control demócrata.

Según observadores, las próximas batallas en las que medirán fuerzas la Casa Blanca y ambos partidos en el Congreso serán el debate y voto del aumento del límite de la deuda nacional, y del presupuesto para el año fiscal 2012, que también incluirá recortes de fondos masivos.