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  • AFP

El presidente Barack Obama expondrá el miércoles sus planes para reducir el creciente déficit presupuestario estadounidense, lo que preparará el escenario para la gran batalla que podría definir su campaña por la reelección, según varios de sus asesores.

Las controversias sobre el presupuesto 2011, que estuvieron a punto de paralizar varios servicios públicos federales este fin de semana, se saldaron con un acuerdo de última hora, pero en el horizonte se avizoran batallas aún más intensas sobre el techo de la deuda en el presupuesto 2012.

La oposición republicana presiona a Obama en el debate sobre el presupuesto de largo plazo al presentar la semana pasada un programa que recorta drásticamente los gastos del gobierno en 6 billones de dólares en la próxima década.

Los republicanos quieren reducir los fondos para el seguro de salud de los más viejos (Medicare) y para las personas de ingresos más bajos (Medicaid), pero los demócratas preferirían reducir el déficit incrementando los impuestos a los más ricos.

En el centro de este debate ideológico se halla el profundo desacuerdo entre demócratas y republicanos respecto de las dimensiones y el ámbito de acción del Estado en la vida estadounidense.

El asesor de la Casa Blanca Dan Pfeiffer dijo que Obama expondrá el miércoles su propia visión, mientras que otro asesor presidencial atacó la política republicana expresada el martes por el presidente de la comisión de Presupuesto de la Cámara de Representantes, Paul Ryan.

“El millonario medio de este país obtendrá como mínimo una reducción impositiva de 200.000 dólares, mientras que el ciudadano medio pagará 6.000 dólares más en costos de salud, la clase media pagará más, habrá un recorte de 70% en inversiones en energía en una época con precios récord del combustible”, dijo el principal asesor de la Casa Blanca, David Plouffe sobre el plan republicano.

El presidente, en cambio, recurriría “a un bisturí, no a un machete” para recortar los programas sociales e intentar frenar el déficit “por medios equilibrados”, declaró Plouffe al programa “This Week” de la cadena ABC.

El acuerdo concluido a última hora del viernes, que contempla recortes de 38.500 millones de dólares en el gasto para los próximos seis meses, será votado en el Congreso la semana próxima, pero es un trato cerrado.

En su alocución semanal de los sábados, Obama calificó el acuerdo de “el mayor recorte anual del gasto en toda la historia”, pero aclaró que se trataba de reducciones “dolorosas”.

Su interlocutor republicano, el presidente de la Cámara de Representantes, John Boehner, terminó por conseguir muchas de las reducciones que buscaba, incluida una que bloquearía el uso de fondos de la ciudad de Washington DC para abortos de mujeres de bajos ingresos.

Muchos demócratas se dirán insatisfechos con una ley que incluye recortes sustanciales de gastos sociales para los pobres, mientras que muchos republicanos se quejarán de que la ley no va lo suficientemente lejos en la reducción de programas federales.

Pero, finalmente ambas partes se alejaron del precipicio que hubiera supuesto el cierre de varias agencias y programas públicos y la pérdida de miles de empleos públicos.

En una señal de las duras batallas que se avecinan, Paul Ryan aseguró que su partido sólo se contentará con recortes futuros más severos.

“Esto es apenas una gota en el océano. Queremos pasar de hablar de ahorrar miles de millones a hablar de ahorrar billones de dólares”, declaró al programa “Meet the Press” de la cadena NBC.

Obama también tiene que llegar a un acuerdo para aumentar el techo del endeudamiento público, hoy en 14,3 billones de dólares. Los economistas advierten que Estados Unidos corre el riesgo de un default en cinco semanas.

El senador demócrata Charles Schumer pidió a los republicanos, en declaraciones a la cadena CBS, que no abordaran el límite de la deuda de la misma forma que trataron el tema presupuestario.

“No pueden hacer eso con el techo de la deuda. Eso es jugar con fuego, porque si los mercados creen que no pagaremos nuestra deuda, podría ser una fórmula para la recesión o algo peor”, dijo.