•   ABIYAN / AFP  |
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El marfileño Alassane Ouattara, un ex economista del Fondo Monetario Internacional (FMI), de 69 años, electo presidente de Costa de Marfil en noviembre, logró llegar al poder en su país tras 15 años de espera, una vez arrestado ayer lunes su rival, el ex mandatario Laurent Gbagbo.

El dos de diciembre, la Comisión Electoral anunció la victoria de Ouattara, con el 54.1% de los votos. Esos resultados fueron convalidados por la ONU, pero el Consejo Constitucional, vinculado a su rival los anuló y proclamó a Gbagbo reelecto con el 51.45% de los votos.
Ouattara, invocando el reconocimiento internacional, incluido el de la Unión Africana, apostó durante un largo periodo por gestiones diplomáticas y sanciones para obtener la partida de Gbagbo, quien se negaba a reconocer su derrota.

Tecnócrata dotado de una proverbial “paciencia” que le vale el reproche de sus propios aliados, pasó meses bloqueado por sus adversarios en un hotel de Abiyán, antes de cambiar de estrategia y recurrir a las armas.

Para sus enemigos, “ADO” (Alassane Dramane Ouattara) es un “extranjero” y el cerebro de la rebelión de 2002 contra Gbagbo.

De una familia oriunda del norte mayoritariamente musulmán, Ouattara fue víctima a lo largo de su carrera de las fracturas de su país, entre nordistas y sudistas, musulmanes y cristianos, extranjeros y autóctonos.

Doctor en economía
Nació el primero de enero de 1942 en Dimbokro (centro), y cursó la mayor parte de su escolaridad en el vecino Burkina Faso.

En 1967 obtuvo un doctorado de Economía en Estados Unidos, y al año siguiente empezó a trabajar en el Fondo Monetario Internacional (FMI). En 1983, asumió el cargo de vicegobernador del Banco Central de Estados de África Occidental (BCEAO).

El propio Ouattara reconoció haber ocupado cargos oficiales en Alto Volta (actual Burkina Faso), lo cual alimentó el interminable debate sobre su nacionalidad.

El presidente marfileño Félix Houphouet-Boigny lo nombró primer ministro en 1990 y ocupó ese cargo hasta la muerte del “padre de la Nación”, en 1993.

En 1995 prefirió apartarse de la elección que designó a Henri Konan Bedié como sucesor de Houphouet, por considerarla poco transparente, pero los partidarios de Bedié, que temían sus ambiciones, llevaron a cabo una campaña nacionalista para marginarlo, alegando que era de nacionalidad burkinesa.

En 1999, Ouattara dejó su cargo de director general adjunto del FMI y regresó a Abiyán con la intención de participar en la elección presidencial del 2000, pero la Junta en el poder se lo impidió, alegando que era de “nacionalidad dudosa”.

Ouattara, casado con una francesa, Dominique Folloroux, se convirtió así en la encarnación de la crisis de identidad de los marfileños, que se agravó en 2002 por la división entre el sur leal al poder central y el norte rebelde.

En 2005, con apoyo de Sudáfrica, logró inscribirse como candidato a la elección presidencial, pero ésta sufrió varios aplazamientos.

Para obtener la victoria, en noviembre de 2010 se alió con su ex enemigo Bedié, pero la crisis con Gbagbo hundió al país en nuevos enfrentamientos que reactivaron la rivalidad norte-sur.