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El atraco de un barco de una ONG holandesa para realizar abortos gratuitos en Guatemala fue recibido con protestas airadas de grupos religiosos.

La administración del puerto de San José, 120 kms al sur de la capital, obligó a los activistas de la organización Women on Waves a regresar a la embarcación alegando que no habían declarado el propósito de su visita a Guatemala, donde el aborto está prohibido salvo en casos terapéuticos.

El barco, un velero para 10 personas, trae activistas de Brasil, Austria, Alemania, Holanda, España y Guatemala, quienes pretendían trasladar a mujeres guatemaltecas a aguas internacionales para interrumpir embarazos no deseados.

Un barco por la vida

El seminarista católico cubano Gil Hernández irrumpió en una conferencia de prensa de la ONG a los gritos de “este no es un barco por la vida”. Expresó que los activistas “dicen que luchan por la vida y los derechos humanos, pero parece que asesinar se ha vuelto un derecho humano”.

La fundadora de la ONG, Rebeca Gomberts, enfrentó a los manifestantes y les dijo que cada año unas 21,600 mujeres en Guatemala ingresan a hospitales con complicaciones relacionadas con abortos clandestinos.

Explicó que el plan es subir a cinco mujeres al barco para llevarlas a aguas internacionales. En el viaje, médicos les dan una charla sobre salud y derechos reproductivos. Si la mujer tiene menos de 10 semanas de embarazo, le ofrecen medicamentos para inducir el aborto.

El médico austríaco Christian Fiala, integrante del grupo, indicó que el tratamiento abortivo es 99% seguro y que es autorizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

La brasileña Leticia Zenevich, portavoz de la ONG, dijo que es la primera vez que llegan a un país latinoamericano, después de llevar el barco a Irlanda, Polonia, Portugal y España, donde han desatado protestas de grupos contra el aborto.

La organización también pidió al Gobierno guatemalteco que “despenalice el aborto”, explicando que se trata de “un procedimiento médico estándar y de un derecho humano”.