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Una de las adolescentes heridas en el incendio en un albergue para menores de hace cuatro días en Guatemala murió debido a las graves quemaduras, por lo que el balance de fallecidas ascendió a 40, informó este domingo una fuente oficial.

La oficina de prensa del hospital Roosevelt indicó que una niña murió en la unidad de cuidados intensivos, elevando a 40 la cifra de fallecidas de una de las peores tragedias de la historia en un centro de cuidado de niños y adolescentes dependiente del Estado.

En su cuenta oficial de Twitter, el director del Hospital Roosevelt informó este domingo que otras 2 afectadas por el incendio están graves y con ventilación, 4 se encuentran estables, y 5 han sido dadas de alta.

El sábado también murió otra sobreviviente del incendio en ese mismo hospital.

El incendio se registró el miércoles pasado en el Hogar Seguro Virgen de la Asunción, ubicado 10 km al este de la capital y a cargo de la Secretaría de Bienestar Social de la Presidencia.

Según el nuevo balance, siete de las adolescentes heridas están en condiciones críticas y cinco fueron trasladadas a hospitales de Texas y Houston (Estados Unidos) para su tratamiento, debido a la magnitud de las quemaduras.

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En el lugar del siniestro fallecieron 19 jóvenes, otras once murieron en el hospital San Juan de Dios y diez más en el Roosevelt debido a la gravedad de sus heridas.

El presidente de Guatemala, Jimmy Morales, ha asumido la responsabilidad del Estado por esta tragedia, mientras varios sectores de la sociedad piden justicia por la muerte de las niñas y adolescentes.

Guatemaltecos indignados

El sábado, cientos de guatemaltecos protestaron frente a Casa Presidencial y el Palacio Nacional de Cultura, en el centro histórico de la capital.

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Los manifestantes acusaron al Gobierno del presidente Jimmy Morales de negligencia para evitar la tragedia.

Algunos manifestantes llevaban banderas guatemaltecas azul y blanco con manchas de pintura roja, como muestra de indignación por la muerte de las adolescentes, mientras que otros portaban estas insignias de color negro en señal de luto.

El albergue tenía capacidad para 400 jóvenes de ambos sexos, pero en el lugar estaban hacinados unos 800 menores.

Este centro estaba en el ojo del huracán por un largo historial de abusos sexuales y otros tipos de maltratos.

Las víctimas comenzaron a ser enterradas el viernes, aunque el Instituto de Ciencias Forenses todavía no ha entregado todos los cuerpos, ya que varios de ellos deberán ser identificados con pruebas de ADN.