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  • EFE

Más de 9.300 hectáreas de bosques y pasto, 400 de ellas esta semana, han sido destruidas por los incendios en el primer trimestre de 2017 en Honduras, informó hoy una fuente del Instituto de Conservación Forestal (ICF) del país.

Entre enero y marzo pasados se han registrado unos 192 incendios forestales, y las hectáreas destruidas en ese período fueron de "más de 9.300", dijo a periodistas el subdirector del ICF, Ángel matute.

Agregó que los departamentos de Francisco Morazán, Olancho, Comayagua, Yoro y El Paraíso, centro, oriente y norte del país, son las regiones más afectadas por los incendios forestales, aunque no preciso cifras al respecto.

Un incendio que al parecer fue provocado por mano criminal, según el Gobierno de Honduras, destruyó esta semana unas 400 hectáreas de bosque en un área de reserva natural en los alrededores de Tegucigalpa, según cifras del ICF.

Las llamas, que iniciaron el miércoles, fueron controlados el jueves hacia las 04.00 hora local (10.00 GMT), según los bomberos.

Las autoridades hondureñas ofrecieron el jueves una recompensa de 250.000 lempiras (unos 10.560 dólares) por información sobre los responsables del incendio que amenazó con quemar varias casas de la zona residencial El Hatillo, al noroeste de la capital hondureña, a pocos kilómetros del Parque Nacional La Tigra.

Un total de 56.000 hectáreas de bosques y pasto fueron destruidas en 1.500 incendios registrados en 2016 en el país centroamericano, según datos del ICF.

Honduras, un país forestal con una extensión de 112.492 kilómetros cuadrados, pierde anualmente entre 50.000 y 65.000 hectáreas de bosques por la tala ilegal y los incendios, entre otras causas, según autoridades locales.

Las autoridades hondureñas consideran además que los fuegos, en muchos casos, son provocados por mano criminal y las altas temperaturas que afectan al país centroamericano.

La destrucción del bosque también ha mermado el caudal de agua de muchas fuentes del territorio hondureño, que además figura en el mundo como uno de los más vulnerables ante los desastres naturales, según organismos internacionales.