• San José, Costa Rica |
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  • EFE

Costa Rica quiere que el Sistema de Integración Centroamericana (SICA) reflexione acerca de su utilidad y, además, evitar la dispersión de tareas y entidades, así como el papel de los observadores en la organización.

Así lo dijo hoy el ministro de Relaciones Exteriores de Costa Rica, Manuel González Sanz, que está en Madrid en un viaje de trabajo destinado a preparar la visita que el presidente Luis Guillermo Solís hará a España los días 8 y 9 de mayo.

El SICA, que hace unos meses cumplió veinticinco años desde su creación, está integrado por Costa Rica, El Salvador, Guatemala, Honduras, Nicaragua, Panamá, Belice y República Dominicana, y cuenta con varios países observadores.

"No se trata de tener un Sistema solo por tenerlo, tiene que servir para algo e ir a una integración en áreas donde sea posible", afirmó González Sanz en una entrevista con EFE en la Casa de América de Madrid.

Costa Rica preside temporalmente el SICA y luego dará paso a las presidencias de Panamá y República Dominicana y con esos países ha acordado que habrá un proceso de reflexión, que los cancilleres centroamericanos ya abordarán en mayo, sobre cómo funciona el Sistema.

El Gobierno de Solís es "un crítico constructivo" del SICA: "queremos que sea eficiente, que dé resultados, no queremos declaraciones bonitas que no se materializan ", aseguró el canciller, para quien el Sistema "es un universo en sí mismo, con un centenar de elementos que no se sabe cuánto cuestan, quién los nombra, qué hacen...".

"Tiene que rendir cuentas", enfatizó González Sanz, partidario también de analizar el papel de los observadores en la organización.

El canciller es un firme defensor del Proyecto Mesoamérica, lanzado en junio de 2008 por los presidentes de Centroamérica, México y Colombia como el brazo ejecutor de obras del Mecanismo de Diálogo y Concertación de Tuxtla.

De ahí salen proyectos de interconexión eléctrica y de infraestructuras variados que permiten avanzar en la integración regional y también en luchar contra la pobreza y el hambre.

Aunque Costa Rica, a juicio de su canciller, presenta mejores datos que sus vecinos, todavía tiene ese problema, que afrontar con políticas de asistencia y con la política de "ir a buscar al pobre".

Con el nuevo Ejecutivo estadounidense de Donald Trump Costa Rica opta por ahondar en lo que une, aunque el ministro admite algunas diferencias cuando se trata de temas como la defensa del multilateralismo y la lucha contra el desarme.

"Son áreas de visión diferente, pero hay cercanía en temas de seguridad, salud, comercio...", apuntó Manuel González, quien recordó que en menos de un año (agosto de 2016 y marzo de 2017) Solís se entrevistó con dos administraciones estadounidenses diferentes y constató la existencia de relaciones "consolidadas".

A ello se une que EEUU es el principal socio comercial costarricense y que su país "no es una amenaza migratoria" para Washington.

En mayo Luis Guillermo Solís estará en España, en una visita que tuvo que cancelar en marzo de 2015 por la fuerte actividad del volcán Turrialba y que tendrá tres ejes: diplomático, empresarial y académico.

Costa Rica quiere animar a inversores extranjeros a entrar en su mercado y prueba de ello es que en 2016 cambió la sede de su Oficina de Promoción Comercial de Londres a Madrid, antes incluso del referéndum para la salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE).

"Es una muestra de la relevancia que queremos dar a España", un país al que considera "puerta de entrada" a la UE.

Con España el gobierno costarricense también quiere hablar acerca del manejo de los flujos migratorios y de temas de interés internacional, como el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo fijados por la ONU en 2015 y de los acuerdos sobre Cambio Climático alcanzados en París a finales de ese mismo año.