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  • ACAN-EFE

El presidente panameño, Juan Carlos Varela, anunció hoy que la próxima semana reducirá el tiempo de permanencia en el país de los turistas procedentes de Colombia, Nicaragua y Venezuela.

"La medida va estar enfocada en reducir de 180 a 90 días el permiso de estadía como turista y asegurar que estos tengan los ingresos que certifiquen que vienen como tal", indicó Varela.

La orden migratoria será formalmente aprobada la semana que viene por el Ministerio de Seguridad, que también endurecerá los controles para vigilar los antecedentes penales de los extranjeros que ingresen en el país, añadió Varela en declaraciones a periodistas.

En los últimos años más nicaragüenses ven a Panamá como un destino para trabajar. Los nicas que viajan a ese país se emplean sobre todo en el sector construcción y las mujeres como empleadas domésticas o cuidando niños.

Según el Servicio Nacional de Migración de Panamá, en 2014 se extendieron 368 permisos de residencia a nicaragüenses. Un año antes esa cifra fue de 344 y en 2012 de 430.

Los especialistas consideran que uno de los problemas a los cuales se enfrenta la población migrante nica que viaja a Panamá es que las leyes panameñas establecen solo la posibilidad de sacar permiso de trabajo o residencia temporal en determinadas condiciones, por ejemplo hay profesionales a quienes no se les permite ingresar, como a los abogados.

La fuerza de Panamá

Debido a su pujanza económica y a su estabilidad sociopolítica, Panamá ha sido en los últimos años uno de los destinos más elegidos por muchos migrantes de la región, principalmente venezolanos, colombianos y centroamericanos.

“Sin duda alguna, sí se ha dado una migración fuerte", reconoció este viernes el mandatario.

Las autoridades del Servicio Nacional de Migración (SNM) de Panamá ha detectado que muchos extranjeros han utilizado la figura de turista para permanecer en el país, pues cumplido los 180 días reglamentarios salen del territorio por corto tiempo y vuelven a ingresar, de nuevo como turistas.

Esa situación llevó a que varias decenas de venezolanos quedaran varados en marzo pasado en Paso Canoas, la frontera entre Panamá y Costa Rica, ya que aprovecharon la semana santa para salir de territorio panameño pero las autoridades les impidieron el reingreso al constatar que tenía varias entradas y salidas como turistas.

"El sistema de informática que estamos utilizando para verificar establece cuándo las personas tienen varias salidas y entradas como para renovar sus seis meses de turistas.

Cuando se pasa ese tiempo, los extranjeros deben aplicar otro tipo de alternativa que les permita la ley para permanecer en el territorio nacional", dijo a entonces a Acan-Efe el comisionado del SNM en la provincia panameña de Chiriquí, Alfredo Córdoba.

El presidente de Panamá, Juan Carlos Varela. Archivo/endEn enero pasado, entró en vigor un decreto que instauró visas de turistas como requisito a las personas que poseían un permiso de entrada o residencia en los países de la Unión Europea, Estados Unidos, Canadá y Australia.

En el documento el Ejecutivo panameño argumentó que buscaba "dedicar la mayor parte de recursos disponibles al control migratorio y al fortalecimiento de los mecanismos de verificación y control de inmigrantes de nacionalidades que tienen mayor incidencia en el índice de seguridad del país", sin identificarlas.

lgunos sectores de la sociedad panameña alientan desde hace un tiempo la retórica xenófoba y denuncian que la llegada de extranjeros tiene relación con la ocupación ilegal de puestos de trabajo exclusivos por ley para nacionales, y con ciertos actos delictivos que se están cometiendo en el país, como el robo a mano armada de motorizados o el sicariato.

"Es importante que la ciudadanía sepa que todo extranjero que comete delito en este país, una vez pagan su pena, el Servicio Nacional de Migración es y será enérgico en la expulsión de estas personas", afirmó este viernes el director de Migración, Javier Carrillo, a la cadena local TVN.

A pesar de que el crecimiento económico de Panamá registra una clara tendencia a la desaceleración, el país sigue siendo uno de los grandes motores regionales. En 2016 su producto interior bruto (PIB) creció un 4,9 % y para este año el Gobierno panameña estima un crecimiento del 5,8 %.