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La Secretaría de Seguridad de Honduras informó ayer, que investiga un incidente en el que fue dañado el vidrio trasero de la patrulla que brinda seguridad al nieto de la dirigente ambientalista Berta Cáceres, asesinada en marzo de 2016.

En un comunicado, la Secretaría de Seguridad indicó que el incidente ocurrió la noche del viernes, y que fue reportado por los agentes policiales asignados a brindar protección al nieto de Cáceres.

“Uno de los equipos de agentes policiales asignados a brindar protección al nieto de la señora Berta Cáceres, en la ciudad de La Esperanza, observó daño en el vidrio trasero de la radio patrulla, producido por un incidente no determinado”.

La Secretaría de Seguridad indicó que los agentes, según el reporte, se percataron del incidente a las 18.30 hora local del viernes (00.30 GMT del sábado), cuando eran relevados por otro grupo policial, que observó “fragmentos de vidrio en el interior del automotor”.

Precisó que de “inmediato” se informó a la Dirección Policial de Investigaciones (DPI), por lo que un grupo de ese cuerpo policial procedió a realizar la “inspección correspondiente”, y otras diligencias para determinar el mecanismo de producción del daño en cuestión.

Según información oficial, el nieto de Berta Cáceres, no estaba en el interior de la patrulla de la Policía cuando ocurrió el incidente.

El hecho ocurre casi un mes después de los dos atentados que sufrió Berta Isabel Zúñiga, hija de la líder ecologista y dos dirigentes indígenas, incidentes de los que salieron ilesos.

Según el Consejo Cívico de Organizaciones Populares e Indígenas de Honduras (Copinh), Zúñiga, segunda de los cuatro hijos que dejó Cáceres, Sotero Chavarría y Asunción Martínez, fueron atacados el 30 de junio de este año en dos ocasiones por cuatro hombres desconocidos.

Seis días después del incidente, la Policía hondureña detuvo al nacional Terencio de Jesús Martínez, señalado como el conductor del auto desde el que presuntamente atacaron a Zúñiga y a los dos dirigentes del Copinh, organización que fundó Berta Cáceres.

Según el Copinh, los móviles de los ataques son “las ambiciones” de miembros de las comunidades de Lomas de San Antonio y Las Delicias, con injerencia de la Agencia de los Estados Unidos para el Desarrollo Internacional (Usaid), por “quitar una fuente de agua a las comunidades de San Antonio, Cancire, Higuito y Cedrito”.

Berta Cáceres, líder indígena de 44 años, defensora del medio ambiente y de los derechos humanos de Honduras, fue asesinada el 3 de marzo de 2016, a tiros en su casa, en la ciudad hondureña de La Esperanza. Hasta el momento hay ocho personas presas.