•   Ciudad de Panamá, Panamá  |
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  • EFE

Un ajuar del milenario arte textil de molas de la cultura Guna o piezas a hechas con fibras de palma de chunga de la etnia Emberá se exponen desde hoy en una feria que muestra la esencia, destreza y arte de medio millar de artesanos de Panamá. A la 40° Feria Nacional de Artesanías de Panamá, que se extenderá hasta el 30 de julio en el Centro de Convenciones Atlapa, en ciudad de Panamá, llegaron este miércoles cientos de visitantes para apreciar confecciones nacionales como el vestido de la pollera, reconocida internacionalmente por su belleza, atuendos de diablos, orfebrería, alfarería, tejidos indígenas y calzado autóctono.

Floriana Tejada, una artesana de la comarca indígena de Guna Yala que confecciona una variedad de molas, dijo a Acan-Efe que su estand refleja un poco de la cultura de la etnia Guna, que es aclamada dentro y fuera de Panamá por sus diseños. Junto a su madre Adela López, que diseña in situ varias piezas, expresó que las figuras de animales como gatos, búhos y delfines son por excelencia el "souvenir" que se llevan los compradores.

Tejada comentó que tras la relevancia de la feria, los panameños ahora se interesan más en apoyar al artesano local, pero sostuvo que aún falta más promoción para aumentar las ventas. La artífice, que ha participado por 39 años en la actividad, solo lamentó que ahora sea más difícil transferir su conocimiento a las jóvenes indígenas, dado que no quieren aprender a coser, según ella por la falta de incentivos.

La indígena Gladi Condi, de la etnia Emberá, que se trasladó desde la comunidad de Punta Grande en las márgenes del río Tupiza, en la selva del Darién, enseñó a Acan-Efe diversos productos de tejidos con la fibra de palma de chunga. Máscaras de tucán, águila arpía, guacamaya, león o mono; parumas (faldas), nahualas (sombrero) y carrieles (bolsas), fueron las creaciones que resaltó la artesana, que explicó que usa azafrán para pintar algunas de sus piezas con el fin de que sean más vistosas.

Condi señaló que el Gobierno debe dar más promoción internacional del producto local, porque con las ventas en el país no obtiene tantas ganancias. La mayoría de lo vendido queda en manos de intermediarios, lamentó. Viviana Rivera, que representa a la provincia de Panamá con sus esculturas de papel maché, dijo a Acan-Efe que el principal secreto de sus obras que motivan a que sean adquiridas es que las hace con papel reciclado.

Las figuras, que no miden más de 30 centímetros, son de personajes del folclore panameño como las polleras, los diablitos sucios, de la región central del país, o las reinas congas, ícono de la tradición afropanameña. Rivera, que ha participado en otras ocasiones de la feria, afirmó que la actividad es una excelente oportunidad para que el local y el extranjero se empapen del orgullo nacional.

La vitrina, inaugurada por el viceministro de Comercio Interior e Industria, Manuel Grimaldo, congrega a 549 artesanos que ofrecen sus productos y buscan superar las expectativas en venta del año anterior, cuando se alcanzó el millón de dólares. El funcionario destacó el compromiso de su cartera para promover las artesanías autóctonas y originales con el fin de lograr el reconocimiento internacional por su belleza, versatilidad y originalidad. La primera Feria de Artesanías fue realizada en 1977 en el Parque Omar de la capital panameña, pero desde 1980 se desarrolla en el Centro de Convenciones Atlapa, a orillas de la Bahía de Panamá.