•   San José, Costa Rica.  |
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  • EFE

La Unicef lanzó hoy una campaña de donación para financiar iniciativas en favor de la primera infancia que se encuentra en situación de vulnerabilidad en Centroamérica, para la cual tendrá el apoyo del banco BAC Credomatic durante los próximos cinco años.

La directora de Unicef para América Latina y el Caribe, María Cristina Perceval, suscribió hoy en San José el acuerdo con el vicepresidente ejecutivo del banco, Federico Odio, mientras la vicepresidenta de Costa Rica, Ana Helena Chacón, ejerció como testigo de honor.

La campaña informará sobre la importancia del desarrollo en la primera infancia (de 0 a 5 años) y alentará al público en general de Centroamérica a contribuir mediante la página www.yomeuno.com, en la cual podrá escoger el proyecto al cual desean donar dinero. Las donaciones también se podrán efectuar a través de las plataformas de servicios del BAC Credomatic en la región.

"Las niñas y los niños más pequeños necesitan crecer en un ambiente afectuoso, estimulante, que facilite la buena salud y la nutrición, que los proteja y les ofrezca la posibilidad de empezar su aprendizaje a una edad temprana", indicó la Unicef en un comunicado.

Los programas que recibirán las donaciones abarcan diferentes enfoques innovadores, desde el acompañamiento a las familias hasta la promoción de una educación inicial y preescolar de calidad. "Entendemos la necesidad que tiene la región en temas de desarrollo infantil. Conocemos la maravillosa labor de Unicef y, por eso, queremos aportarle en el cumplimiento de sus objetivos. Nos sentimos felices de apoyar a los niños y niñas en su camino al éxito, poniendo nuestra plataforma digital y canales físicos a disposición", dijo Odio.

Datos de la Unicef indican que en América Latina seis millones de niños menores de 5 años están afectados por desnutrición crónica y uno de cada dos niños entre 2 y 4 años sufre castigo físico. Además, solo 6 de cada 10 niños de 3 a 4 años asisten a programas de educación en la primera infancia, y es 1,5 veces más probable que los menores de las familias más ricas acudan a programas de educación temprana que aquellos que viven en los hogares más pobres.