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Las pandillas en El Salvador buscan incidir en las elecciones de 2018 y 2019 para recuperar su “influencia en las decisiones del Estado”, dijo el ministro de Justicia y Seguridad Pública, Mauricio Ramírez.

“La forma en que estos grupos buscan recuperar los niveles de influencia en las decisiones del Estado, que anteriormente tuvieron, es hacer una incidencia en los resultados de estas dos elecciones”, sostuvo el funcionario, al igual que lo han hecho otros miembros del gobierno, durante una entrevista con el canal de televisión estatal.

Explicó que dichas estructuras tienen intenciones de “establecer ciertas comunicaciones o diálogos” con candidatos a diputados y alcaldes para ofrecer sus votos a cambio de que les sean otorgadas prebendas en caso de ser elegidos.

Señaló que así pretenden las pandillas que “se les aflojen o reviertan” una serie de “medias extraordinarias” de seguridad iniciadas en 2016, con las que “han sido fuertemente golpeadas” y sus líderes encarcelados están “incomunicados”.

Añadió que otra forma en la que pretenden “presionar” y “someter” al Gobierno a dejar esta ofensiva contra las pandillas es “mediante el ataque a los miembros de las instituciones de seguridad”, con lo que se han cobrado la vida de al menos 23 policías, 11 militares y 2 custodios de prisiones.

Estado de emergencia

Ante los ataques contra policías, soldados y guardias, el presidente del Congreso propuso recientemente al Ejecutivo de Salvador Sánchez Cerén decretar un “estado de emergencia”, iniciativa que tuvo el visto bueno del fiscal general, Douglas Meléndez.

Sin embargo, el pasado 4 de agosto, el portavoz del Gobierno, Eugenio Chicas, dijo que la propuesta de decretar un “estado de emergencia” por la ola de asesinatos está fuera de los planes del Ejecutivo.

El Salvador es asediado por las pandillas Mara Salvatrucha (MS13), Barrio 18 y otras minoritarias, que poseen más de 600 células en todo el país, y a las cuales el Gobierno atribuye la mayoría de los crímenes.

El país centroamericano es considerado uno de los más violentos del mundo por sus tasas de 103 y 81,7 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2015 y 2016, respectivamente.