•   San Andrés Xecul, Guatemala  |
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  • ACAN-EFE

Impecablemente vestido con su traje negro, sus gafas de sol, un sombrero y un puro, el San Simón más antiguo de Guatemala escucha desde su trono la plegaria de

Aura, una indígena que le pide a este santo versátil que proteja a su hijo, quien ha ido en busca del "sueño americano".

Ataviada con su traje típico, esta mujer menuda se santigua y se arrodilla frente a San Simón, custodiado por San Judas Tadeo y San Andrés Xecul. De su bolsa saca una vela blanca y empieza a murmurar una oración. Agacha la cabeza.

Cuando la vuelve a levantar sigue buscando en su bolsa. Saca una botella de licor y un cigarro. Le da de beber al santo y de fumar. Al terminar su plegaria le deja una ofrenda a Maximón o Monchito, nombres cariñosos que le dan los devotos, y se levanta con la fe depositada en su anhelo.

Hace unas semanas que su hijo, el más pequeño, ha decido emprender el difícil camino de la migración hacia Estados Unidos para buscar "un futuro" porque "aquí no tiene nada, ni vida".

Para velar por su cuidado y protegerlo de los peligros -"como el Río Bravo" o "el desierto"-, Aura, como hizo desde pequeña cuando acompañaba a su familia, vino este 28 de octubre, cumpleaños de San Simón, a pedirle por su "patojo".

Con su mismo fervor y devoción, unas 3.000 personas se acercarán este sábado a la Cofradía de San Judas Tadeo y del Apóstol San Simón para venerar al Maximón más antiguo del país -de más de 180 años-.

San Simón es venerado por prostitutas, pandilleros, ladrones y borrachos. La fiesta patronal no es reconocida por la Iglesia católica. Foto: Cortesía / END.Juan Marcos, uno de los miembros de la cofradía creada en 1844 -una de las 7 que hay en Guatemala-, explica a Efe que los fieles piden "de todo", como salud, trabajo, dinero o negocios, y para cada uno de estos deseos hay un color especial de vela.

El rojo es para el amor, el amarillo para tirar los enemigos, el verde para el dinero, el azul significa abundancia, el celeste estudio o la blanca "abrir camino" y limpieza.

Maximón tiene poder para todo: "Él tiene los cinco poderes. Es amigo de los estudiantes, presidente, doctor de doctores, gobernador de los gobernadores, juez de los jueces, ayuda a los migrantes...", clama Juan Marcos, mientras observa que todo esté en orden para este gran día.

Música en vivo, comida, licor y adornos florales, como hojas de plátano, pino y flores "de los colores más bonitos" engalanan un día en el que esta imagen, resultado del sincretismo religioso cristiano con la espiritualidad maya precolombina, pasa a tener miles de encomiendas.

Una ceremonia maya con el fuego de los 20 nahuales agradece los milagros de Maximón, uno de los santos más versátiles, pues la gente le pide desde amantes hasta riqueza, salud y maldiciones para los enemigos, según cuentan.

Una réplica de este santo, con una pipa en la boca, observa cómo se consumen las ofrendas -cacao, huevos, azúcar, puros o cigarros- y "bendicen" todo con alcohol.

Lo que sí están todos seguros es que con Máximon es fácil comunicarse y puede que sea, cuenta Aura, porque tiene los mismos deseos que un hombre terrenal: el tabaco y el alcohol.