•   Tegucigalpa, Honduras  |
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  • AFP

El presidente Juan Orlando Hernández se proclamó ganador de las elecciones del domingo en Honduras antes de que se divulgaran los resultados oficiales, a la vez que su principal rival, Salvador Nasralla, aseguró tener ventaja en la votación y habló de "fraude".

Las dos proclamas crearon una situación confusa horas después del cierre de las urnas en unos comicios en los que millones de hondureños votaron para escoger a las autoridades que los gobernarán los próximos cuatro años, tras una campaña que estuvo marcada por la polémica postulación de Hernández a la reelección aunque esta figura es prohibida en la Constitución.

"Estoy muy contento, alegre, porque he estado viendo (...) una enorme cantidad de encuestas de boca de urna y procesamiento en tiempo real de las actas y el recuento es más que claro y contundente: ganamos esta elección", declaró Hernández ante una multitud que lo aclamaba en la capital.

Poco después, Nasralla se presentó ante sus seguidores para decir que posee resultados oficiales que le dan una ventaja sobre Hernández.

"Yo les ofrecí durante toda la campaña que iba a cumplir el mandato del pueblo hondureño, y el mandato es fuera JOH", declaró Nasralla, citando las iniciales de Hernández.

Aseguró tener las actas de resultados de poco menos de un tercio de las 17.500 mesas de votación, que le dan una ventaja de unos 18.500 votos sobre el actual presidente.

Nasralla convocó también a sus seguidores a movilizarse a partir de este lunes para rechazar "cualquier fraude" que se pudiera dar.

Aunque el Tribunal Supremo Electoral había estimado que divulgaría los primeros resultados hacia las 19H30 (01H30 GMT del lunes), casi dos horas después aún no se pronunciaba.

Votación en calma

Las proclamas enrarecieron el ambiente electoral, que había transcurrido en calma y con amplia participación de los seis millones de personas convocadas a las urnas.

Hay nueve candidatos a la presidencia, pero solo tres aparecían con posibilidades: además de Hernández, el académico Luis Zelaya, del Partido Liberal (PL, derecha), y el periodista Nasralla, de la izquierdista Alianza de Oposición contra la Dictadura.

Los dos opositores habían advertido que no reconocerían una reelección del mandatario, cuya postulación solo fue posible tras un fallo favorable del tribunal constitucional.

Una de las naciones más pobres de América Latina, Honduras carga además con el lastre de la violencia: es uno de los países sin guerra más violentos del mundo, con una tasa de homicidios que en 2016 se situó, según el Observatorio de la Violencia de la Universidad Nacional, en 60 por 100.000 habitantes. El Banco Mundial ubica al promedio global en 5,3 homicidios por cada 100.000 habitantes.

José Angel Rodríguez, un conductor de autobús desempleado que votó este domingo en la capital aseguró que en su barrio "después de las ocho de la noche nadie sale de su casa". Aunque dijo que la seguridad ha mejorado algo bajo el gobierno de Hernández, también aseguró que apostaba a que Nasralla "ayude a la gente pobre" si logra llegar a la presidencia.

"Proceso tranquilo"

Unos 16.000 observadores participan en las elecciones, de los cuales 600 son de misiones extranjeras, incluida la Unión Europea (UE) y la Organización de Estados Americanos (OEA).

"Hemos observado un proceso tranquilo, la evaluación que tenemos hasta ahora es positiva," dijo a periodistas la eurodiputada portuguesa Marisa Matias, jefa de la misión de observadores de la UE.

El gobierno desplegó más de 35.000 efectivos policiales y militares en todo el país para garantizar la seguridad del proceso.

El mandatario Hernández, en el poder desde 2014 y miembro del oficialista Partido Nacional (PN, derecha), estuvo acompañado durante la jornada de simpatizantes que coreaban constantemente: "Cuatro años más".

"Crispación"

El historiador y sociólogo Marvin Barahona, del Equipo de Reflexión, Investigación y Comunicación (ERIC), advirtió que la posible reelección de Hernández podría despertar un clima de confrontación en el país.

"La candidatura de Juan Orlando Hernández no solo es polémica. Tiene una alta dosis de ilegalidad, lo que conlleva a que los resultados pueden ser ocasiones para mayores confrontaciones, sobre todo si los mismos favorecen al oficialismo, por ser calificados por diversos sectores como fraudulentos", opinó Barahona.

Para el analista Víctor Meza, investigador del Centro de Documentación de Honduras, hay un "clima de crispación" en el país por "la reelección, que es la forma encubierta y semilegal del continuismo autoritario del presidente".

Meza alertó de una situación potencialmente explosiva debido a que los tres candidatos mayoritarios dicen tener certeza del triunfo y que no aceptarán la derrota.

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