•   San José, Costa Rica  |
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  • EFE

Costa Rica lanzó hoy la campaña "Ninguna pólvora es inofensiva" con el objetivo de prevenir las quemaduras con pólvora, que se incrementan en los festejos de navidad y fin de año.

El Hospital Nacional de Niños indicó en conferencia de prensa que durante el 2017 se han atendido a dos niños debido a quemaduras por pólvora, uno en enero y otro en octubre, por lo que piden precaución a lo padres de familia.

"Uno lo que espera es que la estadística no incremente, lo ideal sería cerrar diciembre en cero. Si un menor tiene acceso a pólvora es porque hay un adulto negligente que se la brindó. Recordemos que la venta de pólvora a menores es un delito", expresó a los medios la médico de la Unidad de Cuidado Integral del Niño con Quemaduras, Hannia Pacheco.

En el 2016 por esta misma causa se atendieron nueve niños, en 2015, cuatro; en el 2014 un total de cinco; en el 2013, cuatro; en el 2012, siete; en el 2011 se contabilizaron 12 menores; mientras que en el 2009 y 2010, se registró un menor, respectivamente.

La iniciativa, que circulará en redes sociales y medios de comunicación, busca evitar este tipo de negligencia y cambiar notablemente las estadísticas durante estas festividades.

La meta de las autoridades es concienciar a los padres de familia y a los adultos en general de que exponen a los niños a un riesgo de sufrir lesiones graves si estos tienen acceso a pólvora.

Datos del Hospital Nacional de Niños indican que en promedio, por mes, un total de 28 pacientes han sido hospitalizados en el 2017 a causa de quemaduras en general.

En el recuento histórico de la última década, el 2013 ha sido el año con más hospitalizaciones: 446 en total, mientras que históricamente, diciembre y enero son los meses con mayor incidencia de quemaduras en la población infantil en el país.

La Ley de Armas y Explosivos castiga con penas de tres a siete años de prisión la venta de pólvora a menores o a personas con alguna discapacidad, y la misma pena para quienes adquieran, comercien, transporten, almacenen y vendan artículos explosivos sin el respectivo permiso.

Las personas que fabriquen o introduzcan al país ilegalmente estos artículos también serán castigados con penas de hasta seis años de cárcel.