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La agencia de medición de riesgos Moody’s advirtió ayer que el final del Estatus de Protección Temporal (TPS) para más de 190,000 salvadoreños en EE. UU. anunciado recientemente es un “riesgo” a largo plazo para la economía del país centroamericano.

De acuerdo con Moody’s, “la decisión de EE. UU. tendrá un efecto negativo a largo plazo en El Salvador, si conduce a deportaciones masivas” que generen una “disminución permanentemente de las remesas y afectando el crecimiento económico”. 

La fuente sostuvo en un boletín que cerca del 20% de los salvadoreños que mandan remesas al país centroamericano tienen TPS y que sus envíos suman unos US$600 millones al año, que equivalen el 10% del total de estas divisas y el 2.2% del Producto Interno Bruto. 

El viernes pasado, el Banco Central de Reserva de El Salvador (BCR) informó de que las remesas totalizaron los US$5,021.3 millones en 2017, un 9.7% más que el 2016. 

Remesas significan 18.3% del PIB

Según la agencia Moody’s, la remesas en 2017 representaron el 18.3% del PIB de El Salvador, el porcentaje “más alto” desde el 2006 y el “más grande de América Latina” junto al de Honduras.

“Las remesas respaldan el consumo, son el principal motor del crecimiento del PIB, y también son una fuente importante de entradas de divisas extranjeras, superando con creces la inversión extranjera directa (IED) neta”, acotó.     

El pasado 8 de enero, el gobierno de Donald Trump anunció la suspensión del TPS para más de 190,000 salvadoreños en septiembre de 2019, fecha para la que deberán haber abandonado Estados Unidos si no han obtenido otra vía de regularización, pese a que la mayoría vive en el país desde hace al menos 20 años.