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  • EFE

El arzobispo de San Salvador, José Luis Escobar, anunció que obispos viajarán a Estados Unidos para abogar por unos 200,000 migrantes salvadoreños a los que se les vencerá su estatus de protección temporal (TPS, por sus siglas en ingles) en 2019.

"A la mayor brevedad una delegación compuesta por varios miembros de la Conferencia Episcopal de El Salvador visitaremos a obispos de Estados Unidos para agradecerles su solidaridad y coordinar con ellos acciones que puedan conducir a una solución justa y permanente", declaró Escobar en rueda de prensa luego de oficiar la misa dominical en la catedral capitalina.

En la misión a Washington viajarán el cardenal salvadoreño Gregorio Rosa Chávez y los obispos Elías Bolaños (Zacatecoluca) y William Iraheta, de Santiago de María.

El pasado 8 de enero, el Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos anunció el fin del TPS y destacó que, para "garantizar una transición ordenada", los salvadoreños tendrán hasta el 9 de septiembre de 2019 para hallar otra forma de regularizar su situación o irse del país.La reinscripción de los salvadoreños para optar a su último período de TPS se inició el 18 de enero. Hasta el sábado, el canciller Hugo Martínez informó que se habían reinscrito 10,196 personas.

El programa temporal fue concedido originalmente a los salvadoreños en 2001, después de los terremotos de enero y febrero de ese año.

"Nos comprometemos a acompañarles en la lucha por sus legítimos derechos, y, en caso necesario, ofreceremos nuestro pleno apoyo a quienes puedan verse obligados a volver a El Salvador", destacó también el arzobispo.

Escobar dijo que mientras se aboga por los migrantes en Estados Unidos, en el país la Conferencia Episcopal muestra también su preocupación por la violencia."Hacemos un llamado a la conciencia de todos los violentos. No conocemos qué hay en su corazón y qué hay en su mente para que los brazos se armen para arrebatar la vida de hermanos o hermanas", consigna un comunicado de la Conferencia.

Los obispos indican que están "íntimamente convencidos que toda persona puede cambiar", pero también reconocen que "la pobreza y la exclusión pueden conducir a la violencia", por lo que abogaron por oportunidades de estudio y trabajo digno.

El Salvador cerró 2017 con 3,954 homicidios, 25% menos que en 2016, con un promedio de 60 homicidios por cada 100,000 habitantes, uno de los niveles más altos del mundo.