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Centroamérica registró al menos 14,575 homicidios en el 2017, confirmándose así como una de las zonas más violentas del mundo, aunque con una bajada en esa estadística en casi todos los países con la notable excepción de Costa Rica, respecto a las cifras del año anterior.

Con alrededor de 50 millones de habitantes, la gran mayoría pobre, el crimen organizado, especialmente las bandas que trafican drogas desde Suramérica hacia Estados Unidos, y las pandillas, siguen siendo los principales responsables de la extrema violencia que no solo deja esa estela de muerte sino que además empuja a miles a huir de la región cada año.

Cuatro de los cinco países centroamericanos hispanohablantes registraron caídas en las estadísticas, incluido el mortífero Triángulo Norte que conforman El Salvador, Honduras y Guatemala, lo que funcionarios de la ONU consultados por Acan-Efe atribuyeron a un mayor control de la seguridad por parte de los Estados y al fortalecimiento de los organismos garantes de la ley.

La Policía Civil de El Salvador recorriendo las calles. EFE/END

Datos de la ONU de 2016 revelan que el Triángulo Norte concentró el 11 por ciento de los homicidios de América Latina, siendo la mitad de las víctimas jóvenes entre 15 y 29 años y las armas de fuego las más utilizadas (8 de cada 10 casos).

En 2017 los números oficiales dan nuevamente a El Salvador el liderato en los homicidios: una tasa de 60 por cada 100.000 habitantes o 3.954 casos, con una caída del 25 % respecto a los 5.280 de 2016.

Las autoridades de ese país de poco más 6 millones de habitantes y unos 2,8 millones de expatriados solo en Estados Unidos, atribuyen la importante bajada en la estadística a un plan de mano dura contra las violentas y poderosas pandillas, aplicado desde 2016 pero muy cuestionado por activistas de los derechos humanos.

Honduras aparece como el segundo país más violento con una tasa de homicidios de 42,8 por cada 100.000 habitantes y 3.791 casos, lo que representa una caída del 26,4 % respecto a los 5.150 de 2016.

Las autoridades hondureñas adjudican ese resultado a un mayor control de la seguridad por parte de agentes militares y de la Policía, que está sometida a un proceso de depuración que ha incluido la destitución de más de 4.500 miembros desde 2016.

Las maras, el azote en Centroamérica. Archivo/END

Así lo reconoce el coordinador de programa de la Oficina Regional para América Central y el Caribe de la Oficina de las Naciones Unidas contra la Droga y el Delito (UNODC, por sus siglas en inglés), Olivier Inizan, en un comentario enviado a Acan-Efe.

"En El Salvador y Honduras se nota una baja de las tasas de homicidios por el resultado de los esfuerzos realizados en materia de políticas públicas de seguridad", afirmó el funcionario. En el caso de Honduras, precisó Inizan, "se han emprendido grandes esfuerzos en materia de reorganización de los cuerpos de aplicación de la ley, especialmente lucha contra la corrupción".

El otro integrante del Triángulo Norte, Guatemala, registró en el 2017 una tasa de homicidios de 26,1 por cada 100.000 habitantes y 5.384 casos, con una reducción del 1,37 por ciento respecto a los 5.459 del 2016, según datos forenses oficiales.

Inizan reconoció que "las tasas de homicidios están en descenso o se mantienen estables en otros países de Centroamérica", como en el caso de Nicaragua, que registró 431 homicidios en 2017, con caída del 5 % respecto a los 454 del 2016, y una tasa de alrededor de 6 homicidios por cada 100.000 habitantes, según el Gobierno.

La Policía civil de El Salvador en una escena del crimen. EFE/END

Panamá cifró en 412 los asesinatos en 2017, un 0,96 por ciento menos que los 416 de 2016, y una tasa de 9,7 homicidios por cada 100.000 habitantes, lejos de la de 17 que exhibía en 2014.

Pero el funcionario de la ONU indicó que pese a los descensos en las cifras se necesitan "esfuerzos adicionales en materia de lucha contra el tráfico ilícito de armas, puesto que la mayoría de los homicidios se cometen con armas de fuego".

"Será también importante seguir estrechando cooperaciones en materia de lucha contra la delincuencia organizada y lucha contra el narcotráfico, para contrarrestar el aumento de los flujos de cocaína y la violencia asociada que esos puedan generar", añadió.

Al narcotráfico atribuyen las autoridades de Costa Rica que en 2017 el país haya registrado la cifra histórica de al menos 603 homicidios, lo que elevó a 12,1 la tasa por cada 100.000 habitantes.

Se trata del único país en la región en el que hubo una subida en los homicidios, una tendencia que se mantuvo durante el primer mes de este 2018 de acuerdo con las cifras oficiales.

El subdirector del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), Michael Soto, dijo que la mayoría de homicidios registrados en 2017 "tiene que ver por pugnas de narco menudeo" que están "bien identificadas".

"En términos generales la idiosincrasia del país ha cambiado porque ahora los conflictos se resuelven de forma violenta, por eso vemos quemados, descuartizados, maniatados, lo que deja un panorama gris hacia el futuro", añadió el alto funcionario de seguridad.