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  • AFP

Legisladores opositores en Estados Unidos pidieron al jefe de la diplomacia estadounidense "neutralidad" de parte de Washington en las elecciones legislativas y municipales del próximo domingo en El Salvador, en una carta revelada el lunes.

En una misiva al secretario de Estado Rex Tillerson, 21 demócratas integrantes de la Cámara de Representantes señalaron su preocupación sobre la fortaleza de las instituciones democráticas salvadoreñas y la participación de Estados Unidos en los asuntos internos de ese país centroamericano.

"La neutralidad de Estados Unidos es crucial para asegurar la integridad del proceso democrático en El Salvador", indicaron en la misiva los legisladores, liderados por Jan Schakowsky, miembro de la Comisión de Derechos Humanos Tom Lantos del Congreso estadounidense.

Según los legisladores demócratas, el Tribunal Supremo Electoral (TSE) de El Salvador, surgido tras los acuerdos de paz de 1992, ha sido "esencial" para crear un sistema democrático estable en el país en los últimos 25 años, pero su "estructura e imparcialidad" se ha visto erosionada por decisiones de la Corte Suprema de Justicia.

En la carta, los legisladores demócratas cuestionaron que la embajadora de Estados Unidos en El Salvador, Jean Elizabeth Manes, haya apoyado a los magistrados de la corte.

"Buscamos su garantía de que el Departamento de Estado permanecerá neutral en sus comentarios y acciones con respecto al proceso electoral, el TSE, la Sala Constitucional y la Corte", pidieron a Tillerson, enfatizando la necesidad de que los comicios del domingo se realicen "sin ninguna interferencia".

En las elecciones del 4 de marzo los salvadoreños elegirán a los nuevos diputados para el Congreso unicameral, compuesto por 84 escaños, así como a los alcaldes y concejales de los 262 municipios del país, que iniciarán funciones el 1 de mayo para un período de tres años.

Estados Unidos sigue de cerca la situación en el llamado Triángulo del Norte centroamericano, integrado por El Salvador, Guatemala y Honduras, una de las zonas más violentas del mundo y origen de decenas de miles de migrantes indocumentados que intentan llegar cada año a territorio estadounidense.

El Salvador, Guatemala y Honduras comenzaron a recibir el año pasado 750 millones de dólares de Estados Unidos como parte de la iniciativa Alianza para la Prosperidad, que busca fortalecer las instituciones, reducir la violencia con programas de prevención y generación de empleo y disuadir a la población de migrar ilegalmente.