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Los salvadoreños acudieron a las urnas para renovar el Congreso y las alcaldías del país, en unas elecciones poco concurridas en las que el presidente Salvador Sánchez Cerén se juega la gobernabilidad para el último tramo de su mandato.

Ayer a las 10:00 de la noche con el 5.3% de actas procesadas el partido opositor Arena llevaba 35,278 votos contra 21,669 del FMLN en las elecciones legislativas.

Julio Olivo, magistrado presidente del Tribunal Supremo Electoral salvadoreño, admitió que en estas elecciones se experimentó un mayor nivel de abstencionismo.

Los comicios, a los que 5.1 millones de personas están convocadas, transcurren en un clima de tranquilidad y bajo la vigilancia de 37,000 efectivos policiales y militares.

Olivo dijo que hacia la mitad de la jornada, el promedio de votación en las 9,422 juntas receptoras era cercano al 20%.

Las elecciones en El Salvador tuvieron poca participación. EFE/END

El también magistrado del TSE Miguel Ángel Cardoza indicó que esa baja afluencia de votantes es lo que “usualmente” se registra en elecciones legislativas y municipales, y por tanto es vista como “normal”.

En total, están en disputa 84 escaños del Congreso unicameral y los puestos de alcaldes y concejales de los 262 municipios del país, que deberán asumir funciones el 1 de mayo.

La jornada electoral concluirá a las 17H00 locales (23H00 GMT), pero el presidente Sánchez Cerén adelantó que “el proceso es un poco complejo y no va a haber resultados muy rápido, sino que va haber necesidad de esperar un tiempo”.

En El Salvador se puede votar por bandera, por rostros de un partido, o repartir el voto marcando rostros de candidatos de distintas agrupaciones.

Los partidos políticos en El Salvador se preparan para las elecciones presidenciales de 2019. EFE/END

“Hay muchos diputados que van a reelección y no han hecho nada por el país, por eso hay que pensar bien (por quién votar), es nuestro futuro en juego”, dijo a la AFP la estudiante universitaria Idalia Hernández.

Gobernabilidad complicada

Como principales contendientes figuran la opositora Alianza Republicana Nacionalista (Arena, derecha) y el gobernante Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN, izquierda), con ligera ventaja para los opositores, según las encuestas.

La votación será clave para Sánchez Cerén, indican analistas, porque se juega la gobernabilidad para su último año en el poder, que concluye en junio de 2019.

Un resultado adverso en el Parlamento podría ampliar las dificultades que ya ha enfrentado a la hora de dirigir el país.

En el Congreso actual, Arena tiene 35 diputados, el FMLN 31 y otros tres partidos minoritarios suman 18, por lo que el Gobierno ha tenido que negociar para llegar a acuerdos y en ocasiones ha sido bloqueado.

El Gobierno ha logrado sin embargo que el Congreso destine fondos para el sostenimiento de programas sociales, como la entrega gratuita de útiles escolares y alimentos en escuelas públicas, que se encuentran entre las iniciativas mejor evaluadas por la población.

Las elecciones en El Salvador se desarrollaron sin mayores incidentes. EFE/END

Pero Arena ha bloqueado en varias oportunidades la ratificación de préstamos para obras gubernamentales. La oposición también obligó al Gobierno a bajar los gastos en compras y contrataciones en el presupuesto general de 2018.

Para el analista y académico Dagoberto Gutiérrez, la gobernabilidad pasa porque el Gobierno tenga “la madurez de negociar, dialogar y no tratar de imponer ante una oposición que muchas veces es caprichosa”.

“El Gobierno está en su recta final, entonces si quiere terminar bien, debe ser hábil, dialogar, no solo con la Asamblea Legislativa, sino con otras fuerzas vivas de la sociedad”, consideró Gutiérrez.