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Después de las 8:00 p.m. del domingo 4 de marzo un grupo de hombres empezó a desmontar una tarima en la que la candidata a la Alcaldía de San Salvador por el Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN), Jackeline Rivera, tenía previsto usar para celebrar con sus simpatizantes en la sede central del partido en la capital salvadoreña. 

“En el lugar aún está un equipo de sonido y una miniorquesta, sin embargo la aspirante a alcaldesa no asistió a la sede central del partido”, informó el diario www.elsalvador.com. Este mismo rotativo señaló que por la tarde del domingo, Rivera se había mostrado “absolutamente” confiada en ganar las elecciones “principalmente por el voto de las mujeres”, pero perdió. 

Al anochecer, el aspirante de la opositora y derechista Alianza Republicana Nacionalista (Arena), Ernesto Muyshondt, declaró hoy alcalde electo de la capital salvadoreña, San Salvador, cuando solo estaba escrutado el 17% de los votos, pese a que el presidente del Tribunal Supremo Electoral, Julio Olivo, pidió a los candidatos no anticipar resultados sin datos de ese organismo.

“El recuento preliminar de votos apunta a que el FMLN no solo pierde la Alcaldía de San Salvador, sino que podría gobernar solo dos de las 14 cabeceras departamentales en el periodo 2018-2021. Perderá, además, si la tendencia se mantiene, el control de la mayoría calificada en la Asamblea Legislativa, lo que complica el último año de su periodo presidencial”, señaló el diario digital El Faro.

En la elección se disputaron 84 escaños del Congreso unicameral y los puestos de alcaldes y concejales de los 262 municipios del país.

La Alcaldía capitalina es el puesto político más ansiado por los partidos políticos después de la Presidencia. Actualmente ocupa el cargo Nayib Bukele, quien ganó las elecciones de 2015 con el izquierdista FMLN, partido del que fue expulsado en 2017 por agresiones verbales a una compañera del Concejo Municipal, aunque continuó al frente de la Alcaldía.

“La jornada de elecciones legislativas y municipales, celebrada el domingo 4 de marzo, cerró con la autoproclamación de triunfo de Arena y el silencio del FMLN, que canceló todos sus festejos programados y convocó a reunión extraordinaria de su dirigencia. Los votantes castigaron al FMLN y le devolvieron el poder al partido Arena”, escribió El Faro.

Con el 65.1% de las actas escrutadas, la Alianza Republicana Nacionalista sumaba 557,671 votos contra 328,818 del izquierdista Frente Farabundo Martí para la Liberación Nacional (FMLN) del presidente Salvador Sánchez Cerén, informó el Tribunal Supremo Electoral (TSE).

En tercer lugar figura la derechista Gran Alianza por la Unidad (GANA) con 160,064 votos, seguido del Partido de Concertación Nacional (PCN) con 154,833 en cuarto puesto y en quinto lugar el centrista Partido Demócrata (PDC) con 39,605 votos.Los votantes castigaron al FMLN y le devolvieron el poder al partido Arena”, escribió El Faro.

El TSE no presenta datos porcentuales de los votos dada la complejidad del sistema de elección legislativa de El Salvador, que permite votar por listas partidarias, candidatos individuales o alianzas de partidos.

“El FMLN debe iniciar una profunda reflexión de cuáles fueron las causas de la derrota”, opinó a la AFP el analista y profesor universitario Roberto Cañas. Por el FMLN, el primero en reaccionar fue el secretario de Comunicaciones de la Presidencia, Eugenio Chicas, quien anticipó “una detenida reflexión” para determinar “en qué le hemos fallado a la gente”.

Unos 5.1 millones de ciudadanos fueron convocados, pero el magistrado del TSE, Arturo Argüello, reconoció que hubo una baja afluencia de votantes, aunque aclaró que es una situación “normal” en elecciones legislativas y municipales, que nunca han sobrepasado 50%. Los salvadoreños justificaron la apatía ciudadana por la insatisfacción con los políticos en uno de los países más violentos del mundo.

En la elección se disputaron 84 escaños del Congreso unicameral y los puestos de alcaldes y concejales de los 262 municipios del país, que deberán asumir funciones el 1 de mayo.

De las 262 alcaldías del país centroamericano, 119 son gobernados por Arena, 82 están en manos del FMLN, 19 bajo el mandato municipal GANA, 16 bajo la bandera del PCN y cinco son alcaldes del PDC, mientras el resto está dirigido por diferentes coaliciones.

Pero los resultados preliminares, especialmente los legislativos, no solo fortalecen a la derecha fundada en 1981 por el mayor del Ejército Roberto D’Aubuisson, ya que el partido GANA y el PCN también celebran, pese a que pasaron inadvertidos durante la campaña electoral que se centró entre las dos principales fuerzas políticas.

Los comicios también reflejaron que los salvadoreños aplicaron el dicho de “el fin justifica los medios” y, en este caso, con tal de “castigar” al oficialista, fue válido votar por cualquiera o incluso anular el voto.

Gobernabilidad complicada

Los resultados, señalan analistas, pueden dificultar al presidente Salvador Sánchez Cerén la gobernabilidad para su último año de mandato, que concluye en junio de 2019. Si al final del escrutinio la izquierda “tiene 28 o menos (diputados), el escenario para el FMLN es complicadísimo en virtud que estaría fuera de las discusiones que requieren de mayoría calificada”, como la aprobación de préstamos y elecciones de jueces de la Corte de Justicia y el fiscal, anticipó el politólogo Álvaro Artiga.

En el Congreso actual, Arena tiene 35 diputados, el FMLN 31 y otros tres partidos minoritarios suman 18, por lo que el Gobierno ha tenido que negociar para llegar a acuerdos y en ocasiones ha sido bloqueado.

Para el analista y académico Dagoberto Gutiérrez, la gobernabilidad pasa porque el Gobierno tenga “la madurez de negociar, dialogar y no tratar de imponer ante una oposición que muchas veces es caprichosa”.

“El Gobierno está en su recta final, entonces si quiere terminar bien, debe ser hábil, dialogar, no solo con la Asamblea Legislativa, sino con otras fuerzas vivas de la sociedad”, consideró Gutiérrez.

Contra la criminalidad

Pero la gobernabilidad no es lo único en juego para el ejecutivo: también es vital el apoyo desde el Congreso a leyes para el combate a la violencia criminal, en un país que en 2017 registró una tasa de 60 homicidios por cada 100,000 habitantes, una de las más altas del mundo.

Aunque las muertes violentas han disminuido desde 103 homicidios por cada 100,000 habitantes en 2015, El Salvador aún figura como una de las naciones sin guerra más violentas del mundo, en gran parte por la lucha fratricida de las pandillas Mara Salvatrucha (MS-13) y Barrio 18.

El analista y abogado Félix Ulloa recordó que la violencia criminal es uno de los principales problemas para los salvadoreños, y por ello el tema es y seguirá siendo utilizado por la oposición.

“El Gobierno no solo debe ofrecer represión como solución, hay que apostar por la prevención, generación de oportunidades para los jóvenes en zonas de riesgo”, indicó Ulloa.

De acuerdo con El Faro, el triunfo de Arena del pasado domingo “quizá solo pueda resumirse en una palabra: constancia”. La explicación del diario digital es que desde que perdió el Ejecutivo en 2009, el partido de derecha ha sabido recomponerse de sus peores escenarios.