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  • EFE

La provincia de Colón, la segunda generadora de riqueza en Panamá, amaneció hoy paralizada por un movimiento de protesta cívico con brotes de vandalismo desde horas de la madrugada, pese a que el gobierno insiste en que está invirtiendo más de mil millones de dólares en mejoras.

El líder del movimiento de protesta, Edgardo Votier, explicó a los periodistas que la movilización es "pacífica" y en demanda de soluciones "profundas" a problemas graves como la atención de salud y la educación pública.

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El Frente Amplio por Colón (FAC), una plataforma donde convergen varias organizaciones civiles, inició hoy una protesta en toda la provincia caribeña contra la manera como se desarrolla la renovación urbana que está impulsando el Gobierno panameño y que, en su opinión, esconde un proceso de gentrificación.

"Son múltiples razones las que nos van a sacar a las calles, pero principalmente lo que nos impulsa es que rechazamos el perverso propósito del presidente panameño, Juan Carlos Varela, de usar nuestra plata para sacar a la población pobre de la ciudad y entregársela a los ricos", explicó horas antes a Acan-Efe el coordinador de la plataforma, Edgardo Voitier.

El plan del Gobierno, añadió el dirigente, es "privatizar y elitizar la ciudad de Colón", tal y como ha ocurrido en el casco antiguo de la capital panameña, donde ya solo pueden vivir "ricos y extranjeros".

La ciudad de Colón  es una de las más pobres y conflictivas del país.

Por su parte, el secretario de Metas del gobierno panameño, Jorge González, dijo en TVN noticias que "se está invirtiendo más de mil millones de dólares" en obras en Colón y negó que "se esté sacando a la gente de la ciudad" para hacer espacio a los más pudientes.

González lamentó que en la madrugada quedara vuelta cenizas la emblemática "Casa Wilcox" del casco viejo de Colón, pasto de las llamas por vándalos, que tampoco son respaldados por el FAC, y advirtió que "se va a reconstruir" esa edificación y se repoblará por las 45 familias que la habitaban y es su capacidad total.

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Denunció que los bomberos que intentaron sofocar el fuego fueron amenazados por los vándalos e insistió que el gobierno "está dispuesto al diálogo" y pidió "cordura" a los que protestan.

La renovación de Colón fue adjudicada en junio de 2015 al consorcio Nuevo Colón, formado por la brasileña Odebrecht y la panameña Constructora Urbana (CUSA), por 537 millones de dólares, aunque se espera que el costo final sea mayor.

CUSA, conoció Acan-Efe, pidió a sus trabajadores ir a sus labores porque el movimiento "es político" y no contra esa empresa.

Los empresarios de la Zona Libre de Colón, el principal puerto franco del hemisferio, dijeron que tampoco paralizarán labores, aunque hoy se aprecia poco tráfico porque las ocho líneas de transporte interno se sumaron al paro y la caminata de protesta.

El director de la Policía Nacional, el comisionado Omar Pinzón, amaneció en la ciudad atlántica y anunció este martes que "no se va a lanzar gases lacrimógenos, ni perdigones" contra la marcha, -aunque el despliegue de agentes es manifiesto-, pero dijo que era para combatir la delincuencia y que "ya hemos detenido a siete acusados de homicidio".

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Pinzón reconoció que hubo un intento de saqueo contra un negocio e intentos de agredir a los agentes, "pero estos mantuvieron su posición" y atajaron los intentos de vandalismo, al tiempo que aseguró que se está investigando quiénes quemaron la casa Wilcox.

La ciudad de Colón, ubicada a orillas del Mar Caribe y a 80 kilómetros al norte de la capital, es una de las más pobres y conflictivas del país, a pesar de que alberga la zona franca, de que tiene importantes puertos, además de la entrada Atlántica del canal interoceánico y en construcción una enorme planta de gas natural.