•   San José, Costa Rica  |
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  • ACAN-EFE

El predicador evangélico Fabricio Alvarado disputará la Presidencia de Costa Rica este domingo con una propuesta que se ha basado en el conservadurismo, la mezcla de la religión con la política y los ataques al Gobierno actual del centroizquierdista Luis Guillermo Solís.

Prácticamente nadie veía venir el ascenso del movimiento político de Alvarado, que terminó líder en la primera vuelta con el 24,99 por ciento de los votos, y quien como diputado los últimos cuatro años tuvo protagonismo por su oposición a iniciativas relacionadas a la fecundación in vitro y derechos de las parejas homosexuales.

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Su Partido Restauración Nacional solo había logrado colocar dos diputados en toda su historia, pero eso cambió en la primera ronda del 4 de febrero, cuando Alvarado pasó a la segunda vuelta y consiguió 14 diputados de los 57 que integran el Legislativo.

La chispa que encendió la campaña de Alvarado y lo llevó hasta lo más alto fue una opinión consultiva emitida a inicios de enero pasado por la Corte Interamericana de Derechos Humanos favorable al matrimonio homosexual y a los derechos de la población sexualmente diversa.

Su dura oposición al matrimonio gay, la fecundación in vitro, el aborto, la identidad de género, así como su insistente defensa de la familia tradicional y los "valores cristianos" fueron su bandera durante toda la campaña.

Fabricio Alvarado, de 43 años, anunció que un Gobierno suyo desconocería la resolución del alto tribunal continental y, además, derogará el decreto con el cual el Gobierno reactivó la fecundación in vitro tras una sentencia de la Corte Interamericana.

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Nacido en San José, casado con Laura Moscoa y padre de dos niñas, recibió esta semana una advertencia del Tribunal Supremo de Elecciones para que deje de utilizar la religión en la búsqueda de votos, pues es algo prohibido por la Constitución Política y el Código Electoral.

La resolución se debe a una reunión privada, filtrada a la prensa mediante un audio, en la que el candidato le pide a 250 pastores evangélicos ayudarle a convencer a la gente en sus iglesias y también para obtener donaciones.

Fabricio Alvarado, candidato presidencial de segunda vuelta en Costa Rica. Foto: EFE / END.Fabricio Alvarado asegura que no ha mezclado la religión con la política y ha sembrado dudas sobre la imparcialidad del Tribunal Supremo de Elecciones tras la advertencia que le hizo.

Las redes sociales del candidato están llenas de comentarios de sus seguidores con alusiones a versículos de la Biblia y hay quienes afirman que Dios lo puso ahí para gobernar.

La experiencia política del candidato del evangélico partido Restauración Nacional se reduce a los 4 años como diputado en el actual periodo 2014-2018, lo que ha sido criticado por sus adversarios, además de su supuesta falta de preparación para ser presidente, ya que no tiene un título universitario.

Antes de ser diputado, Alvarado ejerció como periodista de la cadena de televisión Repretel y posteriormente se ha dedicado a su carrera como cantante de música cristiana y predicador, lo que le hace ser un buen orador y generar cercanía con la gente.

Los costarricenses eligen a su presidente. Archivo/END

En su etapa como cantante, Alvarado hizo giras por todo el país llevando su música a templos evangélicos, una religión que profesa alrededor del 20 por ciento de la población costarricense, según algunas encuestas.

Ha centrado su campaña en la promoción de los "valores y principios" de la sociedad costarricense y presentó un nuevo plan de Gobierno el miércoles, en plenas vacaciones de Semana Santa y un día después del último debate con su rival, el oficialista Carlos Alvarado, del centroizquierdista Partido Acción Ciudadana, y quien obtuvo el 21,63 por ciento de los votos en la primera vuelta.

El plan de Gobierno del evangélico, elaborado en conjunto con figuras de otros partidos políticos que le dieron su adhesión tras la primera vuelta, contiene numerosas referencias a los valores cristianos y a la moral y promete "erradicar cualquier vestigio de la ideología de genero" en el sistema educativo.

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También ha anunciado la transformación del Instituto Nacional de las Mujeres en un Instituto de La Familia.

Fabricio Alvarado ha prometido luchar contra la corrupción, reducir los gastos del Gobierno y promover el desarrollo de infraestructura como carreteras, así como impulsar una "gran reforma educativa" para reforzar la capacitación de los maestros y dar herramientas de emprendimiento a los estudiantes.

Este candidato ha llenado de preocupación a sectores más progresistas del país, que temen que se frenen los avances en materia de derechos humanos para la población sexualmente diversa y las mujeres.