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La hondureña Mary Elizabeth Flores y la ecuatoriana María Fernanda Espinosa defendieron ayer en la ONU sus respectivas candidaturas a presidir la Asamblea General de la organización, una competición que ha provocado un choque diplomático entre Quito y Tegucigalpa y que divide a Latinoamérica.

Tanto Flores, actual embajadora de Honduras ante Naciones Unidas, como Espinosa, canciller de Ecuador, se sometieron durante más de dos horas al examen de los Estados miembros de cara a las elecciones que tendrán lugar el próximo 5 de junio. 

La Presidencia de la Asamblea General corresponde cada año, por turno, a una región determinada y en esta ocasión recae -a partir del próximo septiembre- en América Latina y el Caribe.    

A diferencia de otras ocasiones, Latinoamérica llega dividida a estas elecciones y sin una propuesta de consenso. 

Honduras, que llevaba años preparando su candidatura, se enfrentará en los comicios a Ecuador, que se presentó el pasado febrero como alternativa. 

La decisión ecuatoriana abrió una disputa diplomática y llevó a Honduras a expresar su “malestar y sorpresa”, pues Tegucigalpa defiende que Quito se había comprometido en 2015 a respaldar sus aspiraciones. 

Hoy, en su presentación ante los Estados miembros, Flores insistió en la necesidad de que se respeten este tipo de pactos y de que las naciones más grandes no impongan su voluntad sobre las pequeñas. 

“Si en diplomacia se rompen los hilos cohesivos de lo acordado, ya sea bilateral o multilateralmente, qué esperanza queda para el considerable número de países menos favorecidos del mundo de que sus derechos no serán pisoteados”, se preguntó. 

La embajadora hondureña, además, dijo que “ninguna nación debería presumir que tiene más derechos como para ocupar el mismo puesto más de una vez, mientras otros países que no han tenido una oportunidad igual quedan relegados a una lista de espera indefinida”. 

Honduras nunca ha disfrutado de la Presidencia de la Asamblea General de la ONU, mientras que Ecuador sí ocupó el cargo, entre 1973 y 1974. 

De salir elegida Espinosa, el país sería el primero en repetir al frente de este órgano, fuera de sesiones especiales.

La canciller ecuatoriana, en declaraciones a los periodistas, defendió que su candidatura era necesaria ante la falta de acuerdo entre los países de América Latina y el Caribe para apoyar la de Honduras. 

“Si una región por un año no se pone de acuerdo en endosar a una candidatura, el mundo entero está esperando y necesita una alternativa”, dijo. 

Espinosa consideró, además, que la polémica sobre el supuesto acuerdo entre los dos países es algo “superado”.