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  • EFE

Una mujer y un hombre fueron detenidos hoy en El Salvador por simular un delito al interponer una denuncia de violencia "falsa" contra la mujer, con el objetivo de introducir teléfonos móviles a calabozos donde se encuentran pandilleros presos, informó la Policía Nacional Civil (PNC).

Los capturados, identificados como José Alfredo Flores González, de 21 años de edad, y Kircha Najary Linares Arévalo, de 18 años, "pretendían introducir teléfonos, entre otros dispositivos electrónicos para comunicar a detenidos en bartolinas con el exterior y poder cometer ilícitos por medio de estos", precisó la fuente.

La mujer buscó auxilio en la Oficina de Atención Ciudadana (ODAC-UNIMUJER) de Santa Ana, donde denunció "expresiones de violencia" contra Flores, supuesto agresor, quien posteriormente fue detenido y llevado a los calabozos.

Flores González, quien había pactado el hecho con Linares, fingió una lesión en la pierna izquierda, en la que "se colocó un yeso, en cuyo interior guardaba dispositivos de telefonía para entregar a los internos", por lo que, además, se le atribuye el delito de tráfico ilícito.

Entre el material incautado se encontraron 53 baterías para móviles, tres teléfonos y un panel solar para wifi que el sujeto escondía dentro del yeso "excesivamente abultado", lo que levantó sospechas de los agentes de la PNC, quienes avisaron al equipo de inspecciones oculares para proceder a quitar la prótesis.

Ambos sujetos pasarán en las próximas horas a disposición judicial para responder por los delitos de tráfico de ilícitos y denuncia falsa.

En El Salvador es práctica común entre los líderes de pandillas que se encuentran presos ordenar delitos desde el interior de las prisiones, pese a que el Gobierno redujo considerablemente la señal de telefonía en las zonas donde se ubican las cárceles del país para evitar las comunicaciones con el exterior.

El Salvador es uno de los países más violentos del mundo con tasas de 103, 81,7 y 60 homicidios por cada 100.000 habitantes en 2015, 2016 y 2017, respectivamente, crímenes atribuidos principalmente a las estructuras criminales.

En el 2017 se contabilizó 3.954 homicidios, cifra que no llegó a los 5.280 de 2016, año que es considerado el segundo más violento de la historia reciente de El Salvador.