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  • ACAN-EFE

Amigos y familiares dieron hoy el último adiós a Alexis, un bebé de 9 meses que murió por la erupción del volcán de Fuego de Guatemala y que deja a toda una familia sumida en la tristeza y la angustia.

El abuelo del pequeño, Abraham García, que ahora está albergado en Los Ahijados, en la ciudad colonial de Antigua, dijo a Efe que él y toda su familia residían en San Miguel Los Lotes, la comunidad devastada y arrasada por la lava, la ceniza y la arena el pasado 3 de junio.

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"Antes vivíamos tranquilos y felices. Ahí vimos crecer a nuestros hijos. Ahí los tuvimos. Incluso mi esposa ahí nació", manifestó el hombre, que agregó que el tenía 24 años de vivir allí "jamás había pasado eso".

Aún recuerda como fue ese domingo 3 de junio. "Cuando nosotros vimos que empezó a echar más lava empezamos a preocuparnos. Bastante gente estaba mirando, pero como la lava venía con gran velocidad pasaba rebasando todo. Era muy rápida".

Abraham ahora solo da gracias a Dios por poder haber salido de allí, asegura que el volcán "todo el tiempo" hacía erupción y tiraba lava, que siempre se quedaba "en los cauces de abajo", pero nunca había visto nada igual.

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Él, albañil de profesión, perdió a su hija, que enterró el pasado domingo, cuatro nietos y su yerno. Aún le queda una pequeña que ir a recoger a la morgue para darle sepultura.

Ahora solo tiene buenas palabras para su nieto, un "patojito (niño) hermoso" y "lindo" que siempre le llamaba "papa" y nunca abuelo.

Todos sus nietos eran "unos patojos bien cuidaditos, estaban gorditos" y da gracias a Dios que nunca les faltó nada: "Aunque sea sus frijolitos tenían que comer todo el tiempo".

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La erupción del pasado 3 de junio del volcán de Fuego, la mayor de los últimos años, ha dejado al menos 110 muertos, casi 200 desaparecidos y más de 1,7 millones de guatemaltecos afectados, algunos de los cuáles lo han perdido todo.

Dos de los desaparecidos son los Bomberos Voluntarios Juan Bajxac y Antonio Castillo, a quienes en Alotenango les tienen puesto un altar a la espera de que sus cuerpos regresen a sus familias para poder enterrarlos.