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  • EFE

El Gobierno de El Salvador se ha pronunciado desde el martes en contra de la política migratoria "cero tolerancia", que separa a niños de sus padres en la frontera sur de EE.UU., pero se ha dormido en los laureles y todavía no ha dado un paso al frente en la búsqueda de una solución al problema.

La avanzadilla la hará el próximo domingo la canciller en funciones, Liduvina Magarín, quien viajará a Estados Unidos para visitar fugazmente uno de los albergues en la frontera sur, donde se encuentra un grupo de niños salvadoreños que fueron separados de sus padres, quienes buscaban cruzar "al otro lado" para darles un mejor futuro.

"Me estaré trasladando el domingo a McAllen (Texas), donde tenemos la mayor cantidad de niños en albergues y a padres en centros de detención (...) será una visita rápida para indagar y obtener información actualizada", dijo Magarín el viernes a la prensa, después de una reunión con diputados de la Comisión de Relaciones Exteriores del Congreso.

A pesar de que el Gobierno salvadoreño, a través de la Cancillería, ha rechazado las medidas migratorias del presidente estadounidense, Donald Trump, es especial del plan "cero tolerancia", se ha pensado mucho realizar la visita a los más de 100 menores que sufren de primera mano las consecuencias de cruzar ilegalmente a Estados Unidos.

Mientras El Salvador sostiene reuniones internas poco fructíferas hasta el momento, la primera dama de EE.UU., Melania Trump, visitó el jueves la frontera sur y confió en que se reunifiquen "rápido" a las familias de inmigrantes que han sido separadas, afirmación poco creíble para los salvadoreños afectados.

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Desde el martes, la Cancillería ha informado de que mantiene comunicación con la red de consular en la nación norteamericana, quienes "han ido a constatar la situación de los menores y a pedir información sobre los casos", pero el gesto se antoja escaso para las familias separadas por la norma de Trump.

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El Gobierno salvadoreño ni siquiera ha brindado datos precisos sobre el número de menores que se encuentran en esa precaria situación ni de las gestiones realizadas.

La canciller en funciones indicó que hasta este momento tienen "conocimiento" de que en diferentes albergues de EE.UU. hay 104 niños salvadoreños, 81 de estos con edades entre 0 a 11 años y el resto de 13 a 17 años, separados de sus padres, pero no es más que un dato aproximado.

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La dramática situación se agudizará cuando comiencen a llegar al país centroamericano padres y madres sin sus hijos, quienes quedaron en tierras estadounidenses desamparados y con la angustia de no saber qué pasará con ellos.

Autoridades de la Dirección General de Migración y Extranjería (DGME) revelaron el viernes que el Gobierno de EE.UU. deportó a 2 salvadoreños y sus hijos menores de edad se quedaron detenidos en suelo estadounidense por la política de "tolerancia cero".

Casos como estos, sin duda, se multiplicarán y aunque Trump decidió poner fin a la separación familiar en la frontera este miércoles, sigue pendiente de solución la situación de los miles de niños que ya habían sido apartados de sus padres anteriormente.

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Mientras esto sucede, los salvadoreños piden al Gobierno que presione a EE.UU. para que, cuanto antes, reúna a los niños que han sido separados de sus padres o, en los casos en que los familiares ya hayan sido deportados, enviarlos de vuelta a casa lo antes posible.