•   San Salvador, El Salvador  |
  •  |
  •  |
  • EFE

La incertidumbre invadió a casi 100 salvadoreños deportados a su país para enfrentarse a la decisión de volver a Estados Unidos en busca del ansiado sueño americano o resignarse a vivir, por el miedo a la política migratoria de Donald Trump, en una las naciones más mortíferas del mundo.

Son 93 salvadoreños, 5 mujeres y 88 hombres, que llegaron el viernes en un vuelo procedente de Texas, donde permanecieron detenidos y llenaron sus maletas con pocas pertenencias y una gran carga de desazón.

Estas personas forman parte del flujo de migrantes que abandonaron el país, según diversos estudios, para reunirse con sus familiares, tener mejores oportunidades económicas o para escapar de la violencia de las pandillas.

Tras su llegada a suelo salvadoreño fueron trasladados a un centro de atención y resguardo en una zona popular y conflictiva de la capital salvadoreña, donde se registró su llegada y pudieron comunicarse con sus familiares.

Con los rostros marcados por el cansancio, se desplomaron sobre unas sillas anaranjadas para escuchar las instrucciones de una funcionaria sobre cómo proceder para esperar sus pertenencias, cambiarse las ropa sucia y rota, y pensar en su futuro.

El grupo se dividía entre los que intentarán pronto volver sobre sus pasos en la ruta del migrante, los que esperarán que Trump abandone el poder y quienes se resignan a quedarse en El Salvador para vivir nuevamente el viacrucis que marca a los deportados.

"Las políticas de Trump son horrendas", dijo a periodistas Jorge Lozano, de 41 años, para resumir lo que significa para un indocumentado caer en manos de las autoridades migratorias, al menos durante la administración del magnate.

Una protesta en Estados Unidos en contra de la separación de familias. EFE/END

El hombre, quien residió durante 10 años en Nueva York e intentaba pasar por la frontera sur estadounidense para llegar a Maryland, donde lo esperaba un trabajo en la construcción, aseguró que de la frontera de Texas "se puede decir que es impenetrable".

No obstante, Lozano, padre de dos hijos que se quedaron en EE.UU., sostuvo que esperaría que a "Trump salga del poder" para tratar de llegar nuevamente a la tierra prometida de los migrantes centroamericanos.

Añadió que fue testigo en el centro de detención de la tristeza que llenó a sus compañeros de celda al ver las imágenes de los niños separados de sus padres por la política de "tolerancia cero" de Trump.

"Vi muchas personas llorando aunque no conocían a quien estaba en la televisión, vi a mucha gente triste a raíz de todo eso", acotó Lozano antes de tomar su turno para registrar su llegada y tratar de llamar por teléfono a sus familiares.

Donald Trump. Archivo/END

Marvin, un hombre de unos 30 años que no quiso rebelar su apellido, aseguró a Acan-Efe que no intentará recorrer nuevamente el camino hacia Estados Unidos, porque "está dura la pasada".

"Ya no voy a regresar, está muy duro, se sufre mucho arriba y con Trump se está poniendo peor", señaló el joven, quien denunció que la "comida es algo mala", que en ocasiones los dejan aguantar hambre y que los "meten en una nevera", en referencia a la temperatura en la que mantiene los centros de detención.

A Marvin, originario de una de las localidades consideradas como de las más violentas del centro del país, lo detuvieron tras pasar la frontera de McAllen, Texas, y pasó 16 días preso antes de ser enviado a El Salvador.

César, que también pidió mantener en el anonimato su apellido y lugar de origen, aseguró a Acan-Efe que esperaría poco tiempo para volver a Estados Unidos, donde lo esperan sus dos hijos de 18 y 20 años de edad.

"Me espero un mes como mucho, porque el camino para allá yo me lo sé", apuntó el hombre, a quien el hecho de que "los policías andan como que son la Migración" en las calles y la figura de Trump no lo amilanan.

Estados Unidos aplica una política de deportaciones. Archivo/END

En la misma sala por la que estos hombres caminaron y esperaron para comenzar a fraguar la ruta de sus vidas tras la deportación estuvieron en los últimos días dos mujeres y un hombre que vivieron en carne propia la "tolerancia cero" del presiente estadounidense.

La titular de la Dirección General de Migración y Extranjería, Evelyn Marroquín, explicó a periodistas que, debido a la polémica política migratoria, una niña y un niño se han quedado solos en centros de detención en Arizona y Houston, respectivamente, mientras que sus padres fueron deportados.

Apuntó que también reportaron la deportación de una madre con su hija, quizá el caso menos dramático, porque ellas fueron detenidas y separadas, pero al momento de la repatriación se reencontraron.

El director ejecutivo del Instituto Salvadoreño del Migrante (INSAMI), César Ríos, ha dicho a Acan-Efe que el "sufrimiento humano" causado por la política migratoria de Trump es una "mercancía" que usa para tratar de obtener el presupuesto para recrudecer la seguridad fronteriza.